martes, 18 de agosto de 2015

473 ¿Qué cosa es Andorra?



473   LA CHISPA  

Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”

¿QUÉ COSA ES ANDORRA?

            Es una especie de “concesión” de los gobiernos de Francia y España, países entre los cuales queda apresada la diminuta nación de Andorra.  Y con apenas 468 Km. cuadrados y unos 70 mil habitantes, es un macizo montañoso que produce muy poco.  Situada en la vertiente sur de los Pirineos, es hija y regalo de los múltiples riachuelos que provienen de los deshielos.  ¿Qué podría esperarse de Andorra, un terrenito sin salida al mar?  ¿Algo semejante a Haití, Nicaragua o Namibia y tantos países miserables del tercero o cuarto mundo? ¡Pues no!  Allí la esperanza de vida es de OCHENTA Y TRES AÑOS.  Y cada uno de sus habitantes tiene un ingreso per cápita de 18 mil dólares por año.  Cinco veces más alto que el de México (el más alto de América Latina).  Y no tienen UNA GOTA DE PETRÓLEO, NI GAS NI NADA.  Sin embargo cosechan cereales, legumbres e incluso tabaco que elaboran y venden a magnífico precio.  Pero por sobre todas estas minucias, han creado una industria turística de la cual deriva más del cincuenta por ciento de la riqueza nacional, que los lleva a ese per cápita de país desarrollado.  Es gente lista que ha sabido aprovechar aquello que la naturaleza les dio con generosidad: el paisaje.  Pero para lograr eso, hay que crear la infraestructura necesaria para que tal regalo sea aprovechable y se transforme en beneficio para todos los habitantes del país.
            Argentina, Chile, México y Costa Rica tienen más y mejores recursos que Andorra y, sin embargo, siguen siendo tercermundistas con un per cápita lastimoso.  Si la cuestión es ser grandes, ahí tenemos a Brasil, un gran tercermundista; o a Costa Rica, un pequeño tercermundista.  Si se trata de cantidad de población, ahí está El Salvador con casi 400 habitantes por Km. cuadrado.  Y si el asunto es de poca población, allí tenemos a Nicaragua con menos de cuarenta habitantes, y siguen siendo tercermundistas.  Todos con recursos abundantísimos y variados, pero con oligarquías idénticas.  Con gobiernos vendidos iguales de ineptos y corruptos.  Gente siempre dispuesta a vender el patrimonio nacional al mejor o peor oferente; el caso es hacerse de fortuna personal con los bienes de todos.  Andorra tiene un índice de alfabetización de 99%, lo cual es fabuloso y debería explicar por sí solo su desarrollo  En consecuencia, ¿solo es cuestión de alfabetizarnos para salir del tercer mundo?   Entonces, ¿por qué Chile ha vendido casi todos sus recursos mineros a transnacionales explotadoras a las que nada les importa el ambiente?  Actualmente está negociando la cesión de sus yacimientos de oro, lo cual producirá un daño irreparable sobre sus glaciares, aguas, ríos y costas, dados los productos tóxicos que se utilizan en la extracción de ese mineral.  Por su parte, Costa Rica dice tener un índice de alfabetización cercano al número ideal; tiene dos mares con lindas playas, montañas altas y frías como para hacer montañismo; clima inmejorable, buenas tierras, gente pacífica (todavía), pero sigue siendo un tercermundista que no difiere mucho de la media latinoamericana.  No hay infraestructura para nada.
            En todas partes hay ladrones y corruptos, pero la diferencia entre los países desarrollados y nosotros es que ellos los meten a las cárceles, y nosotros los llevamos a la Presidencia de la República.  Pero no satisfechos con eso, los REELEGIMOS para que sigan con sus marrullerías.  Talvez eso sea lo que marca la diferencia entre Andorra y nosotros los latinos.  La clase de gente que somos.  Los listos y aprovechados NO TIENEN la culpa de que seamos pendejos y permitamos que unas exiguas minorías hagan lo que les dé la gana con los recursos de todos.  El problema que tenemos que explicarnos los latinos es cómo dejamos que esos grupúsculos de sinvergüenzas se tomen la libertad de malbaratar los bienes que son de TODOS LOS CIUDADANOS DE CADA PAÍS.   ¿Cómo permitimos que cincuenta, sesenta o setenta diputados o senadores vendidos se tomen la libertad de comprometer nuestro patrimonio por unos cuantos centavos?  ¿Qué clase de “democracia” es la que vivimos, en donde una pequeña argolla de desgraciados puede vender impunemente los bienes nacionales?  ¿Cómo es que nuestros pueblos permiten en forma pasiva e indolente, que esa lacra se haya apoderado en forma permanente del poder y de la capacidad de disponer, como si fuera propio, de lo que es propiedad de todos?   ¡Claro que hay razas inferiores y, junto con los negros del África y algunos países asiáticos, nosotros las constituimos!  Solo así se puede explicar cómo es que millones y millones de hombres contemplen sin hacer nada, como ciertos grupitos (Oligarquías) hacen y deshacen con el patrimonio de nuestros pueblos.  Venden, contratan, alquilan, conceden, hacen tratados (como el TLC) en donde solo los miembros de sus grupos obtienen beneficios. 
            Andorra no tiene nada bajo su suelo, solo a su gente sobre él.  En cambio Brasil, con más de ocho millones y medio de kilómetros cuadrados de tierras excelentes, con petróleo y refinerías, hierro, URANIO, manganeso, plomo, azufre y casi todos los minerales precisos para montar una industria gigantesca, se conforma con ser un vendedor de café y carne.  Carne que le vende a los Estados Unidos para que estos la revendan a Japón y otros países.  La estampa clásica de un tercermundista, conforme con su destino de suplidor de materia prima.  Con un per cápita de apenas dos mil seiscientos dólares, se sitúa entre los países más contradictorios del mundo: un millonario miserable.  ¿Será cuestión de la gente?  ¿Será la raza?  ¿Muchos negros?  Talvez, pero en los Estados Unidos hay más negros que en Brasil.  Se puede decir que en la pequeña Inglaterra hay más negros que en Brasil.  Entonces, esa no puede ser una causa importante en el tercermundismo brasileño.  ¿Qué es lo que le impide a Brasil y todos los latinos estar ni siquiera cerca de la minúscula Andorra, que cabe sobrada dentro del Maracaná, y cuyos habitantes no llenarían ni la mitad de ese estadio?  ¿Cuáles serán las causas de nuestra desgracia?  ¿La indolencia?
            Tristemente
                                   RIS             E-mail:   rhizaguirre@gmail.com






        

           

472 ¿Qué diablos es Luxemburgo?



472   LA CHISPA    

Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”

¿QUÉ DIABLOS ES LUXEMBURGO?

            Empecemos por decir que tiene CIENTO POR CIENTO DE ALFABETIZACIÓN, y con eso, queda dicho casi todo.  Además, diremos que esa cosita de apenas dos mil quinientos kilómetros cuadrados que no se ve en los mapas, se encuentra en Europa y no tiene mar.  Y bajo su suelo, a excepción de unos ricos yacimientos de hierro, solo tiene tierra.  Apenas cuenta con MEDIO MILLÓN de habitantes, pero cada uno de ellos tiene un ingreso per cápita cercano  a los CUARENTA MIL DÓLARES POR AÑO.  Una bestialidad si lo comparamos con los magros cuatro mil de Costa Rica.  Y un crimen, si lo hacemos con los CIENTO NOVENTA Y TRES de Burkina Faso en el África.   Claro que los cuatro mil de Costa Rica, como en toda la América Latina, significa que cuatro gatos se quedan con el noventa por ciento, y el otro diez queda para repartir entre cuatro millones de habitantes.  Entonces, ¿qué será lo que hace que esa minucia que nadie sabe dónde queda sea un país primermundista con un ingreso per cápita superior al de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España e incluso Alemania?  ¿Será que toda su población está alfabetizada?  ¿Eso es todo?
            Varios países en la América Latina reclaman porcentajes de alfabetización superiores al noventa por ciento.  Argentina, Chile, Cuba y Ecuador dicen andar por encima de esa cifra.  Pero, ¿será cierto?  Entre nosotros la manía de los porcentajes de alfabetización tiene una similitud con la del ingreso por cabeza.  Contamos como “alfabetizados” a todos los individuos que se matricularon en la escuela aunque solo hayan cursado el tercero o cuarto grado de primaria, y lo poco que aprendieron se les haya olvidado.  En cambio, esos números en Alemania, Luxemburgo o Liechtenstein, significa que esos individuos recorrieron TODO EL CAMINO hasta terminar la Universidad, y que son útiles en la producción de riqueza.  Así que nuestros alfabetizados NO CORRESPONDEN a los de Inglaterra, Francia, Noruega, Irlanda o Luxemburgo.  Aclaramos esto porque a la hora de hacer comparaciones, nos puede llevar a conclusiones erradas.  ¿Cómo es que la Argentina con el 97% de alfabetizados es un país tercermundista en toda la extensión de la palabra?  ¿Cómo es que se encuentra por debajo de esa miserable línea del ingreso per cápita inferior a los cuatro mil dólares por año?   Está por debajo de México, Chile, Costa Rica, Panamá, Puerto Rico y Venezuela.
            Entonces, ¿son falsos los indicadores que dan los gobiernos?  No es posible, porque el producto interno bruto confirma esos números que fijan la categoría tercermundista.  Es seguro que el analfabetismo es un factor importante, aunque no lo suficiente para considerarlo como la causa única del subdesarrollo.  España tiene un índice de alfabetización igual al de la Argentina, pero con un ingreso per cápita de 21 mil dólares por año (más de seis veces mayor).  Por ahí anda Irlanda (98%) pero con un ingreso de 37 mil dólares por cabeza.  Y ni qué decir de Islandia, una roca helada en medio del mar, sin recursos de clase alguna, pero sus habitantes tienen un ingreso de 39 mil dólares por año como promedio.  Muchos de estos países de la Europa desarrollada NO TIENEN riquezas bajo su suelo.  Solo la de la cabeza de sus habitantes, como el caso de Andorra, Dinamarca, Holanda, Liechtenstein, Suiza y otros que han hecho valer el ingenio humano por encima de las carencias materiales en su suelo.
            El caso de Japón es notable, pues bajo tierra no tienen nada más que fallas que les producen terremotos, y sin embargo, han creado un país que solo es superado en volumen de riqueza por los Estados Unidos.  Cero medios materiales, pero infinitos en la mente de sus moradores. América Latina tiene los más vastos inventarios del planeta, pero por desgracia, también tiene a las oligarquías criollas que, lejos de correr el menor riesgo, han creado un modelo económico inamovible: ser suplidores de materia prima.  A cambio de migajas y la garantía de ser mantenidos en el poder, han renunciado a la posibilidad de transformar nuestra riqueza bruta en productos elaborados de alto valor.  Cero industria. Solo materia prima.  Argentina y Brasil desperdician enormes extensiones de sus mejores tierras en producir vacas.  Solo vacas.  Brasil y Colombia, café.  Colombia tiene de todo, incluyendo petróleo pero, también tiene a una feroz oligarquía que es la dueña de todo y que hace que el ingreso per cápita de esa nación (1 740 dólares) ande muy cerca del de los países africanos (quinto mundo). Con gente lista, blanca, “alfabetizada” y bonita como Chakira, es un productor generoso de emigrantes en busca de mejor vida.  Ese es el patrón de toda la América Latina, y eso es injusto e intolerable.
            Según las cifras oficiales, todos tenemos “altos índices de alfabetización”, recursos ingentes, tierras riquísimas, agua abundante, climas inmejorables pero… SEGUIMOS SIENDO TERCERMUNDISTAS.  Como lo he dicho varias veces: ni el mejor de nuestros países se acerca al peor de los del primer mundo europeo.  Y eso tiene que tener alguna explicación.   Mejor dicho, ALGUNA SOLUCIÓN, porque las explicaciones son claras, abundantes e irrecusables.  Aparte de hierro, ese puntito llamado Luxemburgo, solo cuenta con el tesoro de sus habitantes.  Medio millón de personas que entienden muy bien lo que es la Patria, y el derecho que tienen todos a disfrutar el producto del trabajo de todos.  Un pequeño país en donde NO HAY EXPLOTADORES que se creen con el derecho divino de embolsarse todo lo que produce la nación.  Con políticos honrados que jamás confunden sus negocios personales con los del Estado, y que no utilizan el poder que les confieren sus conciudadanos para aprovecharse e incrementar sus fortunas a la sombra del Estado.  Eso es Luxemburgo, algo parecido a San Marino, Liechtenstein, Mónaco, Andorra, Chipre y otros cuantos paisitos que no se ven el mapa, pero cuya gigantesca presencia moral no solo hace avergonzarse a países descomunales de nuestra América, sino que se han ganado el respeto incluso de los Estados Unidos.  Eso es Luxemburgo.  Una nación que no “se vende ni entrega sus recursos a cambio de migajas”.
            Fraternal y esperanzadamente     Ricardo Izaguirre S.                    E-mail:  rhizaguirre@gmail.com


465 Unidad racial: el ejemplo judío



465   LA CHISPA   

Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”

UNIDAD RACIAL: EL EJEMPLO JUDÍO

            Mientras los latinos vivimos enseñándonos los colmillos por cualquier idiotez, y abriendo las puertas de nuestros países para los “árbitros e interventores”, otras sociedades de verdad listas y conscientes de lo que eso significa, cierran filas ante cualquier intromisión extranjera en sus asuntos internos.  Los latinos, como los negros, todavía tenemos el sello de esclavos en el alma, y basta cualquier enredo que tengamos con los vecinos, para que de inmediato pidamos la intervención de Estados Unidos o Europa.  Antes preferíamos a Europa y los famosos laudos, pero con la aprobación de la Doctrina Monroe, los gringos se “reservaron” el derecho de meterse, por bien o por mal, en todos los problemas de la América Latina.  Basta con que declaren que cualquier bochinche entre vecinos representa “un peligro para la seguridad de USA”, para que envíen sus marinos a pacificarnos e imponernos la “democracia”.  Y ahora con el novedosísimo concepto de “la guerra preventiva”, estamos fritos.  Es suficiente decir (unilateralmente) que Venezuela SERÁ un peligro para ellos dentro de cincuenta años, para que la declaración Bush permita a los gringos invadir AHORA a ese país para prevenir el peligro futuro.  ¡La panacea político-militar!  Y seguimos sin aprender nada, portándonos como pueblos estúpidos y salvajes.  A nosotros tienen que “organizarnos” desde el exterior (USA).  ¿No es cierto?
            En cambio las naciones listas jamás se ponen en manos de otras ni confían su destino y supervivencia a quienes NO pueden tener interés alguno en su bienestar.  Es el caso de los judíos.  Se apuntaron bien del lado de ingleses y gringos, los han dominado desde dentro con el asunto de la religión y el cuento del “pueblo elegido”; les han pasado la brocha de lo lindo, pero nunca han permitido que estos ni nadie determine el destino de Israel.  Tres mil años de historia accidentada les ha enseñado que la supervivencia de un pueblo no es cuestión de caridad o tolerancia de los otros sino de temple, valor y audacia; pero sobre todo, de determinación para ejercer la SOBERANÍA, concepto desconocido para los latinos.  Para nosotros esta materia solo es cuestión de chovinismo, de vociferar, cantar himnos y gritar consignas patrioteras el “día de la Independencia” o de alguna otra fiesta patria.  O cuando en nuestro salvajismo, somos capaces de ir a la guerra con los vecinos solo por el resultado de un juego de fútbol o cualquier otra idiotez que consideremos como “ofensiva a la soberanía nacional”.  ¿Le puede interesar algo el destino de Haití a los Estados Unidos?  Miles de personas mueren de hambre allí todos los días y a nadie le importa un tacaco.  ¿Y por qué?  Porque en Haití NO hay petróleo ni nada que codicie USA.   Y seguimos como los asnos, sin aprender nada.
            Hace muchos años, no recuerdo cuántos, una organización gubernamental de Estados Unidos le estaba suministrando determinados bienes a Israel, y como los gringos querían repartirlos personalmente, el gobierno de ese país les dijo: “Nosotros NO NECESITAMOS NI QUEREMOS que los gringos repartan esa cosa; nosotros podemos hacerlo, y si no les parece, pueden irse con todo.  Nosotros NO SOMOS UNA BANANA REPUBLIC a la que le pueden decir qué hacer o no”.  Algo así.   Yo me quedé pasmado, pues tamaña osadía de un país que depende militarmente de Estados Unidos no debería manifestar tal altanería; pero ellos lo hicieron, y tal conducta me fascinó.  Me dejaron admirado y me pareció una actitud ejemplar de una nación QUE SABE muy bien que su soberanía NO ES NEGOCIABLE.  Que hay ciertos valores que no se deben hipotecar por nada ni por nadie.  Ni mediante TLC’s ni convenios de sumisión determinados por “ayudas” interesadas.  La antítesis exacta de lo que ha hecho la mayoría de los gobiernos árabes que, con tal de mantenerse en el poder como lapas, como el servil Mubarak y la interminable lista de reyezuelos, jeques y dictadores, han mediatizado a favor de los Estados Unidos, la soberanía de sus países.  Lo mismo que CASI todos los gobiernos nuestros están dispuestos a hacer.  Las oligarquías y Presidentes de muchos países latinos, darían un ojo de la cara por que cayéramos bajo el tutelaje de los Estados Unidos y nos convirtieran en algo así como Puerto Rico o Hawai.  Y los pueblos los seguimos como los burros, sin aprender nada. 
            “Nosotros no somos una Banana Republic”.  Primero me dio cólera por el símil, y después, risa.  Posteriormente, estupor y admiración.  Decirles a los yanquis, la potencia que hace posible la existencia de Israel dentro de un mar de enemigos, que se podían ir a la mierda con su ayuda, es algo que me paró los pelos de punta.  ¡Qué bueno! --me dije-- ahora se van y se llevan sus carajadas.  Pero lejos de eso, el gobierno gringo les entregó el material para que los judíos lo repartieran como les diera la gana.  ¿Podríamos aprender algo de dignidad de esa lección?  ¡Claro que sí!  Podríamos, pero los latinos somos como esos insectos que no asimilan nada y que, durante millones de años hacen lo mismo y son refractarios al cambio.  Somos incapaces ni siquiera de entender qué es una conducta digna y elegante.  La dignidad en nosotros es una materia ajena a nuestra naturaleza.  Nuestras Oligarquías y gobernantes se arrastran como babosas ante los centros de poder mundial.  Reptan como viles insectos ante el brillo del oro o la promesa de “buenos negocios” al amparo de algún tratado comercial como el TLC.  Parece que se bañaran con algún repelente que los hace invulnerables a ciertos valores como la vergüenza, sonrojo, patriotismo o el sentimiento de ser vendepatrias.  La desvergüenza y el cinismo son los trajes de etiqueta de CASI todos nuestros gobernantes.
            Nosotros confundimos el patriotismo con el “patrioterismo” y creemos que el que más grita y ofende a los extranjeros pobres o débiles es el más patriota.  Y por tener la mente tan estrecha y fija en cuestiones insignificantes, hemos perdido de vista el panorama general de lo que somos como raza (con toda nuestra diversidad) y la importancia que deberíamos tener, dada la enorme riqueza que hay en nuestra geografía.  Aprendamos las cosas buenas: como este ejemplo de los judíos.
            Racialescamente
                                   Ricardo Izaguirre S.         E-mail:    rhizaguirre@gmail.com

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domingo, 16 de agosto de 2015

476 Su majestad el fútbol



476   LA CHISPA  

Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”

SU MAJESTAD EL FÚTBOL

            Como reza el lugar común: cayó el telón.  Hay un nuevo rey en Europa: España.  Felicitaciones a los que nos brindaron el más regular, viril y eficiente fútbol.  Discretos, simpáticos, optimistas y letales, los españoles fueron escalando peldaño tras peldaño hasta que la crítica empezó a pensar en ellos en serio.  Sin los laureles ni pergaminos de Italia o Francia; sin la arrogancia de los insolentes alemanes, carentes del brillo superlativo individual y colectivo de los holandeses; sin el embrujo sorprendente de los croatas, y sin el espíritu kamikaze y tozudo de los turcos, la modesta España empezó a ubicarse entre los serios candidatos después de la apaleada inicial que le dieran a Rusia.  Y cuando los volvieron a machacar en la segunda ronda, cuando ya los rusos tenían “nombre”, España afloró en el panorama europeo, en donde siempre ha sido la Cenicienta, como un grande y serio aspirante  a la corona del deporte más popular y bello del mundo.  Sin embargo, el peso de la historia y los títulos acumulados a lo largo de esta, parecían inclinar la balanza de la opinión a favor de Alemania, “los jornaleros del fútbol”.  En el papel, estos aparecían como Goliat ante el David hispano.  Y así se confirmó en el duelo final.  Los gigantescos germanos cayeron demolidos ante la habilidad y técnica de “los chiquitines” de la Península, y la victoria se decantó por los que hicieron el “fútbol bonito y alegre”. 
            Ante aquellos animalotes de esa defensa, los españoles parecían liliputienses desvalidos, pero cuando se dio el gol de oro que habría de certificar la nueva monarquía latina en Europa, el sueño teutón se desplomó, se pusieron rabiosos y comenzaron a repartir “bizcocho”.  A abusar de su físico, a gritar desesperados y a recurrir a todas las expresiones que hacen que cualquier deporte sea deslucido.  Por dicha la calidad ibérica bastó para llenar los vacíos de clase que dejaron sus rivales.  Daba pena ver a Ballack convertido en un energúmeno furioso e impotente ante la picardía latina.  Lo mismo a los “polacos” y al resto de los “impronunciables” que constituyen la tropa futbolera de la Germania.  Los grandotes Mertesacker, Metzelder, Lahm, Schweinteiger, Podolsky y Close, fueron totalmente incapaces ante los diminutos peninsulares que, poco a poco, los fueron exasperando hasta el punto en que perdieron la compostura y la supuesta frialdad de esa raza.  La clásica y proverbial tenacidad de esa gente de nada les valió ante la maestría y perseverancia del equipo rojo.   Los chicos de Aragonés, rompieron con la tradición y marcaron un “hasta aquí” en la historia futbolera de su país.  Una fecha que habrá de marcar “un antes y un después” en la irrupción de España en la vitrina de los grandes de ese deporte.  Al ritmo de pasodoble y con sabor a tarde taurina, los españoles les hicieron una faena inolvidable a las huestes de Joaquín Loew.  Les dieron baile y capoteada con rabo y orejas.  Y cuando el “Niño” le enterró el sable al poderoso toro nórdico, lo hizo hasta la empuñadura para que se desangrara internamente, al compás de la lenta agonía de ochenta millones de sus paisanos.
            ¡Valió la pena la espera, la inversión y toda la infraestructura que se ha venido planificando por años!  Cuando las cosas se hacen bien, el éxito no es una sorpresa sino una rutina.  Valió la pena haber creado una de las mejores ligas del mundo con la “crême de la crême” de los futbolistas de Suramérica sobre una base española.  El caudal de sabiduría, ingenio, picardía, habilidad y belleza que los “sudacas” han inyectado en el fútbol de España, ha dado sus resultados positivos.  En el Niño Torres vimos destellos de los demoledores y mortíferos ataques de Ronaldo o de un Hernán Crespo; en Andrés Iniesta y Xavi Hernández, la magia de un Ronaldiho o el Cucho Cabiasso.  En Senna, a un auténtico crack brasileño; y en la defensa de fondo presenciamos en Sergio Ramos la osadía casi temeraria de un Roberto Carlos. En Carles Puyol, la hombría, fortaleza y determinación del azteca Rafa Márquez.  Carlos Marchena nos pareció un Milito, Samuel o Mauro Silva.  En Cesc Fábregas y David Silva vimos la soltura y habilidad de consagrados como Messi, Agüero o Solari y tantas otras estrellas del fútbol del Nuevo Mundo.  En fin, se percibe, se siente, se ve la influencia americana en esta corona que ahora lucen orgullosamente los españoles.  Parte de ella corresponde a esa legión de astros latinos que han llevado y “enseñado” su arte a las canchas españolas, y es por eso que los americanos nos sentimos orgullosos de la hazaña de los ibéricos, pues en ella está la contribución de América.
            Y ¿cuál es la lección final que podemos sacar nosotros de este triunfo?  Además de la alegría solidaria que nos produce que un país latino gane algo, está la cuestión del aprovechamiento didáctico que pueda sacarse de la metodología que ha seguido España en la consecución de ese título.  Inversión, organización correcta, infraestructura y contratación de los mejores jugadores del mundo para que llegaran a “enseñar”.  Pero valió la pena.  Los años de sequía quedaron atrás, y si España sigue por ese buen camino, es probable, más que probable, que en el año 2010 se pongan sobre la testa la corona mundial.  ¡Gloria a los monarcas del continente viejo!  Se abrieron las puertas y ventanas del viejo claustro español, y entró la luz espantando para siempre a los fantasmas.  Ya no hay “cocos” a quien temer: ni los pergaminos de los tútiles, ni el poderío económico de los arrogantes germanos; tampoco el escándalo de los fanfarrones holandeses o de los engreídos suecos.  Ya no asusta a España ni la descomunal Rusia ni la terca y obstinada Turquía; tampoco la bella Francia o la antipática Inglaterra.  Ahora España reina solitaria, y desde lo más alto del Mulhacén, en la Sierra Nevada, levanta (para que la veamos desde América) la copa que la acredita como la monarca futbolera de Europa.   Y todo eso, gracias a la planificación y el trabajo concienzudo, pero sobre todo, al material humano que han logrado amasar con la contribución individual y colectiva de legiones de latinos que han insuflado maestría, coraje, optimismo y calidad en lo que era una monótona y mediocre liga.  ¡España, goza tu momento!
            Futboleramente
                                   RIS     
E-mail:    rhizaguirre@gmail.com
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