domingo, 2 de septiembre de 2012

987 Libertad de expresión



987     LA CHISPA        
Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”
LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN
            ES un privilegio INALIENABLE, por más riesgos que haya en el ejercicio de esta libertad civil.  Nada ni nadie debe arrogarse la facultad de censurar el pensamiento de los demás, por más desagradable que pueda ser este a los intereses de los que pretenden legitimar la CENSURA bajo cualquier pretexto.   Se pueden regular las consecuencias de ese derecho, o los abusos que en su ejercicio se cometan, pero JAMÁS se debe conceder a grupo alguno, la potestad de limitar, prohibir o condicionar la LIBERTAD DE EXPRESIÓN.  JAMÁS.  Ni siquiera con argumentos sensibleros o melodramáticos.  O por defender intereses de grupos o naciones.  O con la intención de encubrimiento de acciones torcidas.  ¡Qué felices serían ciertos estados si pudieran callar a la INTERNET, refugio primario y último de la legítima libertad de expresión!  ¡Qué feliz sería el gobierno de USA si pudieran callar y ejecutar sumariamente a Julian Asange!  ¡Qué feliz hubiera sido Mubarak si hubiera podido silenciar a las redes sociales que lo llevaron a su caída!  Mordaza a la libertad de expresión es el sueño ideal de todos los políticos sinvergüenzas e ineptos que plagan a nuestras sociedades.  Esos son los que aplauden y proponen medidas restrictivas en contra de la libertad de emisión del pensamiento.  Y es curioso que, quizás sospechoso, sean personas implicadas en labores de divulgación social las que, veladamente, clamen para que se le aplique la CENSURA al único medio que confiere libertad irrestricta para decir lo que a cada uno le da la gana: la RED.  ¿Que hay abusos y errores?  ¡Claro que sí!  Pero estos son una minoría despreciable en comparación de todo aquello que merece ser conocido por el público.  Ahí tenemos a Wikileaks, sin cuya acción, jamás habríamos sabido sobre millares de acciones vergonzosas del gobierno de USA.  ¿Y a quién no le encantó que le pelaran el fondillo a Berlusconi en las redes?  Y no ha sido sino hasta DESPUÉS de que lo hace la RED, que la prensa y televisión TIENE que hacerlo, porque no hay más remedio.  Lo mismo que aquí y en todas partes.  La INTERNET es el imperio de la libertad de expresión. 
            ¿Qué posibilidades tiene el ciudadano común de expresar su opinión en algún medio de prensa, público o privado?  Ninguna.  Sin embargo, en la RED todo el mundo puede opinar todas las bellezas o idioteces que se le puedan ocurrir, aunque nadie las lea; pero la cuestión es que PUEDE hacerlo sin CENSURA.  ¿Abusos?  Toda la vida es un continuo abuso de los poderosos sobre los débiles.  Pero estos casi nunca son delatados por la “prensa oficial”, a menos que haya un factor de conveniencia política o económica detrás de su “denuncia”.  En el más reciente y sonoro escándalo político-romántico del gobierno, hemos podido ver cómo se manejan los intereses de la información per se, y los intereses políticos de grupos.  Todo parece ser una maniobra política de venganza y desprestigio para dañar al partido en el gobierno.  Así como hizo este con los dos líderes más prominentes de la oposición para eliminarlos de la contienda politiquera.   
La libertad de información debe ser intocable, aunque tenga su lado siniestro, como todas las cosas humanas; porque si no fuera así, estaríamos en el cielo. Dice el refrán: “Haz bien y no mires a quién; haz mal, y guárdate”.   Y eso aplica para todos; sin embargo, es más perentorio para los hombres y mujeres notorios (políticos).  Para aquellos que están obligados a una conducta ejemplar, tanto dentro del ámbito privado como el público.  Aquí no cabe la ficticia separación de que es aceptable ser buena persona en la esfera pública, y ser un depravado en la vida privada.  Tal cosa no existe más que en las mentes retorcidas de personas que no conocen los fundamentos de la ética.  A Clinton lo despellejaron sin piedad por haberse apartado de la moral obligada de un funcionario, y nadie lo lamentó.  Sin embargo, parece que este último escándalo gubernativo se está utilizando de una forma que todavía no es clara para el ciudadano común.  Se ha hecho de la funcionaria involucrada en la denuncia, una especie de “Juana de Arco” crucificada en la perversa telaraña de la RED.  Como si fuera absolutamente inocente, y como si el gobierno (Presidenta) fuera igualmente malévola.  Pero, ¿dónde está la verdad?  Cuando lo pensemos en frío, saldrá.  Darle un tinte sentimentaloide a una cuestión pública criticable para hacer campaña política, sí constituye un delito moral vituperable. Y eso parece ser lo que están haciendo en este caso.   Sin embargo, por dolorosa que sea la situación de esa persona, las consecuencias de lo que pasó no son imputables a la LIBERTAD DE EXPRESIÓN, sino al descuido, imprudencia y falta de juicio de la afectada.   No existe en el universo el fenómeno de consecuencias sin causa; de una acción sin reacción.  Cada uno es responsable de sus actos y los resultados de estos.  Aunque sea digno de conmiseración, el fruto de sus acciones es el corolario inevitable de su conducta (pública o privada).  Recordemos el adagio: “La mujer del César no solo debe ser honrada sino parecerlo”.
La emotividad en casos como este, suele obnubilar el juicio sereno y nos hace caer en errores de lógica.  La simpatía o antipatía por una persona puede llevarnos a incurrir en lamentables fallos de juicio, como la distorsión de la moral.  También a ignorar las posibles intenciones no expresadas de aquellos que puedan tener intereses políticos en este asunto.  Personas para las cuales esto solo es material útil para obtener ventajas electoreras, económicas o populacheras.  Hay muchos oportunistas que sacan un excelente partido de estos asuntos que involucran cuestiones emocionales.  Incluso este sentimentalismo puede conducirnos a la injusticia de atribuir, arbitrariamente, culpas a quien no las tiene.  Como la LIBERTAD DE INFORMACIÓN.  Ya hay mucha gente que ha manifestado su deseo de que la RED sea censurada y sometida a las leyes del Estado.  Es decir, que se le ponga el bozal conveniente a los intereses de la gente en el Poder, o sea, la Oligarquía.  Este podría ser el paso inicial en ese sentido, para lograr lo que hasta ahora es la norma en la prensa radial, escrita y televisiva.  Solo se publica lo que “conviene”.  ¿A quiénes?  Ya ustedes saben.  Hacer un drama moral de este asunto, y convertirlo en el justificativo para cercenar la LIBERTAD DE EXPRESIÓN, podría ser una de las grandes jugadas de la clase dominante.  Y montados sobre la ola de la emotividad nacional, contar con el apoyo popular necesario para guillotinar al único vehículo de libre  expresión en donde el pueblo puede opinar.  Así ya no habría medio alguno que pudiera DENUNCIAR NADA.
Es necesario que reflexionemos muy bien acerca de lo que hay en juego, pues bien podría ser la punta de lanza del golpe definitivo que se le podría aplicar a las libertades civiles de la América Latina: LA CENSURA a todas las formas de expresión.  Y volveríamos a sumergirnos en la siniestra época de las dictaduras “democráticas” que martirizaron a nuestros pueblos.  El Estado como árbitro supremo acerca de lo que se puede decir o no.  De lo que se puede pensar o no.  De lo que se puede publicar o no. Vean que ese es el gran sueño de todos los gobiernos del mundo, especialmente, el de los Estados Unidos.  Por desgracia para ellos, su doble moral los tiene entrampados en una situación irresoluble.  Quieren crucificar a Asange, pero a la vez, necesitan de la “libertad irrestricta” de la RED para sabotear, desestabilizar y agredir a aquellos países que no someten sus economías al dominio yanqui.  Pero ni en ese país han podido limitar el imperio de la RED.  Sin embargo, sí es posible lograrlo en Costa Rica y otras naciones que, por analogía, bien podrían ser sometidas a esta especie de “regulaciones” en el uso de la red, lo cual significa: CENSURA. 
Debemos, pues, estar atentos al meollo del asunto, pues NO se trata de una cuestión política o moral que afecta a un ciudadano, sino de una sutil maniobra planeada para limitar, dirigir y controlar la libertad de expresión.  No permitamos que el revoltijo sentimental que nos han hecho, sirva para torcer nuestro recto juicio al respecto, pues, según algunos medios (y mucha gente), ya es claro que el único culpable de este último escándalo gubernamental, SOLO ES LA RED.  El libertinaje Internético.  Todos los demás son víctimas inocentes (¿?).                            (¿Qué creen ustedes en sus países?)
Libertariescamente
                                   RIS                              Correo: rhizaguirre@gmail.com
Blog  “LA CHISPA”                                           http://lachispa2010.blogspot.com/
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jueves, 30 de agosto de 2012

94 La descentralización



94    LA CHISPA    

Lema:   En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”.

LA DESCENTRALIZACIÓN

                En una “Chispa” anterior escribí acerca de la centralización como causa primera de la artritis crónica que padece el Estado.  También dije algo sobre la motivación de los individuos que se aferran a ese poco práctico sistema de gobierno.  La Historia misma nos da innumerables lecciones acerca de lo difícil que es gobernar un territorio enorme desde un punto focal o Poder Central.  Incluso para grandes comandantes como Darío, Ciro, Alejandro y una serie de césares.  Y peor aún, cuando los gobernantes son ineptos que han llegado a la presidencia únicamente en virtud de un sistema político viciado, que permite que cualquier simple se convierta en Presidente; y cualquier idiota, en empleado público.  Y como es lógico en esta cadena de mediocridad, estos mandatarios no tienen el talento requerido para nombrar buenos y capaces funcionarios que ejerzan adecuadamente sus tareas.  Es una regla que los incapaces suelen rodearse de inútiles que no les “hagan sombra” con su talento.  Generalmente escogen mediocres que solo se distinguen por su servilismo y capacidad de doblar la espalda.  Y estos adocenados, a su vez, escogen a otros de igual o parecida calaña.  De esa manera, se entroniza el reino de la mediocracia en el centro mismo de lo que debe ser el alma y motor de una nación: su gobierno. 
                Sin embargo, debemos preguntarnos: ¿sucede eso por casualidad?  Sabemos muy bien que en nuestros países, el verdadero Poder no reside en el pueblo ni en el Gobierno.  Eso está fuera de toda discusión.  El Núcleo del Poder Económico es el que manda; aquí y en todas partes.  Por lo tanto, a este no le conviene que al frente del Poder Político (Presidencia o lo que sea), se encuentre un hombre de criterio independiente, vertical y que sienta el menor interés verdadero por el pueblo.  En nuestro medio casi es imposible que surja un gobernante que no tenga compromisos irrompibles con la Oligarquía; de hecho, los intereses de esta, suelen ser sus únicas prioridades.  De allí que los únicos temas que los gobiernos debaten con verdadero interés, son aquellos del estímulo a las exportaciones (tradicionales y no tradicionales) con exenciones de impuestos y CAT; el asunto de los préstamos bancarios para el desarrollo de la industria y el comercio; la lucha por la apertura de nuevos mercados del café o el banano, y la forma más sutil de transferir los impuestos que deberían pagar los ricos, a las clases asalariadas.  También el incremento del turismo y de las inversiones extranjeras y, en fin, de todos aquellos asuntos que solo tienen relación con los que tienen el Poder.  En eso consiste “el arte de gobernar” en nuestros países del tercer mundo.                                                                                                                                                                                                 Es por eso que “todo el poder” debe estar centralizado; al alcance,  y bajo el dominio y control absoluto de la clase poderosa.  Como si fuera “una finquita” como dijo un folclórico expresidente; algo que se puede manejar con un capataz y una libreta de notas. Y como adorno también folclórico, una inútil Asamblea que se dedica a perder el tiempo y dilapidar los fondos del Erario en vacuidades y beneficios personales para sus miembros. Pero ningún país moderno se puede manejar así, aunque sea el más primitivo.  Si se pretende gobernar de acuerdo con los ideales verdaderos del interés de las mayorías, el camino de la centralización es la NEGACIÓN ABSOLUTA DE LA DEMOCRACIA, porque eso es limitar el Poder Popular y ponerlo en las manos de unos pocos que, generalmente, son personas anodinas cuyas directrices no están determinadas por el bien común, sino por los intereses de las Oligarquías criollas.  Y como los miembros de estas casi SIEMPRE viven en la capital de nuestros países, se explica fácilmente su obsesión por centralizar todo el Poder en aquellos territorios que están al alcance directo e inmediato de su control.  “Bajo el ojo del Amo”.  Esa es la causa única de la CENTRALIZACIÓN, porque si esta se rompe, el dominio absoluto de aquel, se torna más difícil para la Oligarquía.  No imposible, pero sí, más laborioso, complejo y caro.
                En Costa Rica tuvimos un Presidente que se rebeló en contra de la Oligarquía, el Fondo Monetario y otras imposiciones del “establishment”.  Tomó decisiones patrióticas para el bien de las mayorías, alejando al país del peligro de involucrarse en una guerra que no era suya.  Fue vertical e íntegro, y ese fue “su pecado”.  Talvez un poco soberbio, pero apegado a su conciencia y al compromiso contraído con la Patria.   A este caballero, hasta el día, se le sigue haciendo mala propaganda por parte de la Oligarquía; y los periódicos y testaferros de esta, continúan criticándolo y diciendo que “ha sido el peor Presidente que tuvo este país”.   Sin embargo, sería muy fácil señalar a una docena de ineptos que demostraron con claridad, un principio básico que todos sospechamos: que cualquier país tercermundista puede “funcionar” de la manera que lo hacen, SIN NECESIDAD DE PRESIDENTE o Asamblea Legislativa.   Desde luego que si a funcionar, le damos un significado sui géneris que nada tiene que ver con funcionar de verdad.  Ese gobernar criollo actual, es que la inmensa mayoría de la población viva al filo de la miseria, en el analfabetismo y con hambre permanente; sin hogar propio y sin esperanza alguna de progreso; bajo el látigo inclemente de los impuestos abusivos que solo recaen sobre el pueblo; con deudas externas impagables que cada día nos hunden más en la pobreza, pero cuyos beneficios solo los recibe la Oligarquía.  Ese funcionar es que la brecha entre ricos  y pobres sea cada día más grande, y que las esperanzas de estos se marchiten cada día más con la escalada de precios de la comida y los servicios, Devaluación y la Ley de Inquilinato.
                Un presidente que se rebele al sistema, es una aberración intolerable a la que hay que destruir a como dé lugar.  Y para eso la Oligarquía cuenta con la Prensa y sus columnistas, las encuestas científicas, la televisión y las legiones interminables de testaferros que, desde sus posiciones de “orientadores de opinión pública”, o de funcionarios tortuguistas o “huelgueros”, ponen todo tipo de obstáculos a las buenas intenciones de cualquier gobernante que se interese por el bienestar de las mayorías, lo cual implica, necesariamente, menos ingresos para la Argolla del Poder.
                La Centralización, pues, es una forma de gobierno que solamente le conviene a unos pocos; a la casta de los privilegiados que conforman la Oligarquía de cada uno de nuestros países.  La centralización hace que un ciudadano de Upala, Los Chiles, Sixaola, San Cruz, Nicoya o Golfito, NO TENGA PARTICIPACIÓN ALGUNA EN LOS ASUNTOS DEL PAÍS, que son los asuntos de TODOS LOS COSTARRICENSES.  Aquí en San José se definen todas las políticas a seguir, siempre en beneficio de la CAMAROCRACIA.  Desde el Poder Central, ubicado en el Zapote y el Club Unión, se decide qué les conviene o no a los habitantes de San Carlos; qué tipo de educación merecen, y cuántas clínicas del Seguro Social deben funcionar allí.  Si se le pavimenta o no un pedazo de carretera, o si es conveniente o no, un proyecto de irrigación que los pobladores desean y necesitan.  Todo gasto en la periferia, significa una disminución de los fondos estatales al servicio de los grandes empresarios y comerciantes, que hacen fiesta con el dinero del pueblo.  Como el caso del Banco Anglo, en el que un solo empresario millonario, recibió miles de millones del pueblo en un solo préstamo.                                                                                                                                    Es por eso que se oponen  a que un plan de carreteras y desarrollo turístico local en la zona sur se lleve a cabo, pues eso significa una disminución en la cartera gubernamental de donde salen los billones que la Argolla se auto receta por concepto de los CAT.  Un verdadero proyecto de desarrollo pesquero cooperativo en Puntarenas, demandaría un precioso capital que no podría ser prestado a las grandes garroteras, que disponen a placer de esa reserva bancaria para hacer gigantescos negocios de usura.  Ellos reciben billones del Estado a intereses ínfimos, y los prestan al 48% anual.  ¡Así quién no!  Y como todo ese dinero está concentrado en los bancos de San José, la mesa está servida.  Pero si cada provincia tuviera los fondos que le corresponden  por la riqueza que genera, otra sería la música de esa canción.  Incluso naciones tan poderosas como los Estados Unidos, comprendieron rápidamente que para que el Estado funcionara eficientemente, el poder y las responsabilidades inherentes a este, tenían que repartirse en forma adecuada entre todos los estados de la nación.  De allí nació el Gobierno Federal que, aunque con directrices nacionales que emanan de un Poder Central, confiere a cada estado la responsabilidad y dirección de sus asuntos domésticos, de la mejor y más conveniente forma para sus ciudadanos.  Existe el gobierno federal, y el estatal.  El primero ve por los intereses de toda la Nación, y el segundo, por los de cada estado en particular.  Y cada uno de estos decide que tipo de educación deben tener sus hijos.  Cuánto invierten en hospitales, colegios y universidades.  Qué clase de productos elaboran, y cuánto de sus respectivos presupuestos estatales dedican a esto o aquello.  Así que no pueden dilapidar lo que no tienen o producen, pero tampoco tienen que esperar a que Washington se interese o no, por el sistema ferroviario o turístico que ellos necesitan.   La capital “sabe” que al frente de cada estado hay hombres inteligentes que conocen cuáles son las necesidades de sus gobernados; también que cada gobierno local es vigilado por sus propios ciudadanos, haciendo que sea imposible que estos solamente se interesen por las cosas que pasan en la capital.  Y el sistema les ha funcionado muy bien; tan bien, que ahora esa nación se ha convertido en un imperio mundial con un poder casi ilimitado. 
                Estamos seguros de que si hubieran seguido el camino de la centralización, ya se hubieran atomizado en un centenar de países chiquitos y mediocres; algo así como la América Latina.
                                               Fraternalmente
                                                                              Ricardo Izaguirre S.

Correo electrónico:     rhizaguirre@gmail.com                                                                                                

viernes, 24 de agosto de 2012

93 El Centro Cívico


93     “LA CHISPA                              


Lema:   “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”

EL CENTRO CÍVICO

            No se sabe si es algo intencional y malévolo, o si solo se trata de una de las tantas características que distinguen a nuestro GOBIERNO como institución permanente.  ¿Sabe alguien dónde está el “gobierno” y sus oficinas?  Es casi seguro que ni la enorme mayoría de los funcionarios saben la ubicación del infinito número de oficinas y dependencias del Gobierno.  Unas casuchas por la antigua Fábrica de Licores, son el Ministerio de Relaciones Exteriores.  Otro edificio viejo y pésimamente ubicado es el Ministerio de Educación.  La contraloría se encuentra por la Sabana.  La casa presidencial en el Zapote.  La Asamblea, en un edificio antihigiénico frente al Bellavista.  El Poder Judicial, en unos elegantes edificios de difícil acceso y sin estacionamiento para sus millares de clientes.  La Caja del Seguro, casi en el centro comercial de San José; sin facilidades de ingreso ni estacionamiento para sus “clientes”.  La Defensoría de los Habitantes, en una callejuela que va hacia la Sabana.  El Registro Nacional, en el otro polo de la ciudad, con un acceso más difícil y peligroso que entrar a Bagdad.  El Registro Civil, allá por el Parque Nacional, y el Ministerio de Deportes, creo que está en la Sabana.  El Ministerio de Economía, por allá hacia no sé dónde; y hasta allí llegan mis conocimientos de la ubicación de las oficinas del Gobierno.  Denominador casi común: sin  estacionamiento.
Un caos infernal imposible de descifrar.  Eso explica el porqué nuestros Presidentes pasan el primer año “sin hacer nada útil para el pueblo”, pues apenas les alcanza el tiempo para enterarse de dónde quedan las “dependencias” del Estado; esa es la razón por la cual todos pierden el primer año de labores: se lo pasan aprendiendo dónde queda tal o cuál oficina de “su” gobierno.
            ¿Cómo puede funcionar así una maquinaria administrativa, responsable del orden de TODO lo que pasa en el país?
            “El negocio tigre de los alquileres”.   El Ministerio de Educación estuvo ubicado, muchos años, en un edificio que queda en la avenida central, en donde pagaba elevados alquileres a los dueños de ese inmueble; y ese ha sido un vicio que durante muchas administraciones se ha seguido para “favorecer” a ciertos amigotes de la gente en el Gobierno.  ¿Cuánto paga el gobierno (pueblo) por esas casas y edificios propiedad de particulares que hacen negocios pingües a costa de los contribuyentes?  Y ya que los gobernantes  aplican el principio de que como el dinero es del gobierno, bien pueden dilapidarlo en lo que les dé la gana, se dan el lujo de pagar lo que sea a los arrendantes.  Pero olvidan que detrás de ese indefenso ente abstracto conocido como Estado, está el Pueblo, el verdadero y único dueño del Erario, y que este no debería ser desperdiciado con fines mezquinos o de favoritismos personales.  ¿Cuánto se malbarata  del Tesoro Nacional en alquileres?  Y ahora con la Ley de Inquilinato, es un negocio redondo para aquellos privilegiados que le alquilan inmuebles al Estado.
            Ese desorden de las oficinas de gobierno, se reflejan en la eficiencia de los servicios del Estado.  Un Gobierno Central atomizado en un centenar de edificios y casuchas mal distribuidas por toda la ciudad de San José tiene que ser, por fuerza, inepto, lento, incapaz, obstruccionista, dispendioso, descoordinado y, sobre todo, causante de frustración en el ciudadano.  Cualquier gestión ante las oficinas del gobierno es cuestión de días.  No hay una sola operación que se resuelva de inmediato y en forma definitiva en el mismo día que se hace la solicitud.  No existe una Oficina Central de Quejas, a la cual pueda recurrir el ciudadano en busca de justicia ante la inoperancia de infinidad de empleados vagos e inservibles, que parasitan al amparo del desorden y la falta de control.  En ninguna parte hay dónde quejarse ni pedir justicia.  Nadie sabe nada de nada y nadie le da información confiable al ciudadano.  Incluso en las oficinas en donde hay “CASETILLAS DE INFORMACIÓN”, pareciera que las llenan con porteros o policías que nada saben.  Siempre le dicen al usuario: “Eso es en el tercer piso”.  “Al final del corredor, a mano derecha”.  Y cuando este llega al sitio donde lo enviaron, el asunto NO ES ALLÍ.  Y a empezar de nuevo... 
            Ya dije algo de lo malo de la máquina estatal (una parte ínfima).  Pero también vamos a sugerir la solución que creemos sería lo más adecuado de acuerdo con nuestro sistema centralizado: UN CENTRO CÍVICO NACIONAL.  Y ¿cómo debe ser este?  Pues en primera instancia, ENORME.  Con visión futurística de la clase de CIUDAD que será San José dentro de doscientos o trescientos años.  Con espacio para construir todos los edificios que en el futuro sean necesarios.  Con múltiples ingresos y salidas, es decir, con espléndidas avenidas y calles que permitan el acceso y salida de ese Centro, sin ninguna complicación. Con amplias carreteras hacia el sur, este, norte y oeste. Con una gran plaza central en donde el pueblo pueda manifestar sus inquietudes, necesidades y deseos frente a la Casa Presidencial, la Asamblea, Municipalidad, Poder Judicial y todos los Ministerios y dependencias del Estado.  Allí también podrían estar los servicios consulares acreditados en Costa Rica.  Lo mismo que las Agencias Internacionales destacadas aquí.  Allí estaría el OIJ y los tribunales de Justicia de la provincia.  Se podría dotar de centros comerciales, restaurantes, cines, salones de baile y todo tipo de diversiones que pudieran utilizarse mientras se espera un fallo de un tribunal o el resultado de una gestión.  Este centro NO tendría que ser algo tan austero y “gubernamental”.  Las oficinas del gobierno bien pueden humanizarse, de manera que el ciudadano común y corriente no se sienta aterrado ante la seriedad e impersonalidad de lo que son ahora.  Muchas oficinas del gobierno “dan miedo”.  Entrar al Banco Central es algo así como llegar al aeropuerto de Tel Aviv, y solo les falta que nos desnuden para completar el cuadro.  Terrorismitis”  aguda.
            Ese Centro Cívico tendría estacionamientos gigantescos que pudieran darle acogida a miles de personas que llegaran en carro.  Con seguridad y sin estar en manos de esos atracadores callejeros y molestos.  Buen servicio de autobuses y un METRO o tranvía de alta calidad.  En la época de la “automovilización”, a la que ya ha ingresado Costa Rica, es inconcebible que un “negocio del gobierno” (oficina) no tenga buenos y cómodos centro de estacionamiento para sus “clientes”.   Eso no es una cuestión de buena voluntad o bondad del Estado, sino una OBLIGACIÓN hacia los ciudadanos QUE PAGAN POR TODO, incluidos los sueldos de los funcionarios.  Desde el último, hasta el Presidente.  Por allí se inicia la eficiencia del Estado: facilitándoles a los ciudadanos todos los negocios que estos tengan con el Gobierno, o donde este sirva como mediador, contralor, ejecutor o regulador de todas aquellas actividades de la sociedad.
            Hace muchos años, un amigo gringo que vino conmigo por una temporada, me acompañó a pagar el marchamo allá en la Sabana, y cuando vio aquella fila interminable, en la cual la gente iba empujando sus carros con las manos, me dijo: “Con razón ustedes son tercermundistas, pues cuando un gobierno es inútil incluso para recaudar fondos, la suerte está echada.  ¿Te imaginas que se siguiera este “método” en Los Ángeles, con sus doce millones de vehículos?  Llegaríamos al año cinco mil, empujando los carros”  Nunca he olvidado esa lección.  Y sigo pensando que esa es la causa principal de nuestro subdesarrollo: el desperdicio de recursos.  El menosprecio que el Estado y sus funcionarios hacen del tiempo de los ciudadanos.
            ¿Dónde estaría ese Centro Cívico?  Pues en las afueras de la ciudad; en algún terreno de gran tamaño con múltiples accesos y con la posibilidad de crecer mucho más.  No solo sería la panacea administrativa, sino que se convertiría en un gran Centro Comercial de enormes ingresos para el Estado.  Si lo pensamos bien, no sería nada del otro mundo desde el punto de vista de su construcción, pero sería un paso extraordinario hacia la modernización del Estado.  Con solo tomar el monto de lo que se gastó en “LA TROCHA, alcanzaría para todo.  Y sobraría...
            En ese Centro estaría el Sinart, el Pani, la Defensoría de la Mujer, la Contraloría, Procuraduría. Aresep, Recope, ICE, INS, Seguro Social, Pagaduría, Tesorería, el Cabildo, la Asamblea, El Poder Judicial y todas las demás.  ¿Se imaginan qué comodidad?
            Si le gustó el sueño de esta “Chispa”, trate de ampliarlo y darle mejor forma; además, hágaselo saber a sus amistades pues, al fin y al cabo, soñar no cuesta mucho; pero un sueño continuo y multitudinario, puede CONVERTIRSE EN REALIDAD.
            Fraternalmente: 
                             Ricardo Izaguirre S.              E-mail:     rhizaguirre@gmail.com
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