viernes, 20 de mayo de 2011

601 Hojarasca política


601   LA CHISPA     (14 marzo 2009)
Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”
DEMOCRACIA SECUESTRADA: LA HOJARASCA POLÍTICA
            Dentro del arsenal de los partidos se encuentran algunas armas propagandísticas que, a fuerza de repetirlas, la gente se las ha llegado a creer y las consideran como “cuestión sagrada”.  Uno de esos conceptos que nadie sabe qué significa pero que merece solemne respeto por parte de la masa, es la cuestión de las “ideologías”.   Ante estas el ciudadano supone que se trata de cuestiones como el Bien y el Mal de las religiones.   Pero las ideologías políticas son pura caca.  Nada significan para los políticos, pues solo son el maquillaje que utilizan para mientras logran el voto de los tontos.  Una vez en el Poder, ningún partido se rige por ellas, pues estas no son más que parte de la hojarasca con la cual se nubla la visión y el razonamiento de los votantes.  Una vez arriba, el nuevo gobierno, que es el de siempre, continúa haciendo lo mismo: facilitando los negocios-tigre de las oligarquías y estrujando a las clases obreras.   El mismo esquema que no se altera por ninguna “ideología”.  ¿Qué diferencia hay entre la “Social democracia” y “El social-cristianismo” o el “liberacionismo”?  ¿Alguien lo sabe?  ¿Cuál es el cambio que representan para los pueblos?  NINGUNO.  Son puras palabras, basura que la gente se traga por ignorancia, indolencia o el “portamí”.
            Ningún partido político tiene la voluntad de hacer nada por el pueblo porque su compromiso no es con este sino con la burguesía.  Pueden hacer todo, pero no lo hacen.  La indolencia populachera es la miasma de la cual se nutre esa clase parasitaria, y por eso actúa impunemente y sin recelos.  La indiferencia y apatía de nuestros pueblos es la que crea las condiciones que facilitan su explotación.  Los políticos no quieren ni permiten CAMBIO alguno porque les da miedo.  Y aunque utilizan ese término como uno de los eslóganes favoritos de las campañas, en realidad le tienen pavor.  El CAMBIO es otro de los elementos del follaje político: todos lo ofrecen, todos lo ponderan, todos lo invocan, pero nadie lo realiza.  Ciudadano: observe la generosidad con la que utilizan ese término, como un estribillo, como la oferta de un juguete a un niño.  Pero la gran verdad es que ellos NO QUIEREN cambio alguno en la estructura con la cual se rigen las “democracias” de la América Latina.  En esta conducta NO hay excepción, aunque todos ellos dicen serlo.  “Nosotros somos la excepción y el cambio”.   ¿Les parece familiar? 
            Pero los pueblos no parecen entender.  O no quieren entender.  O simplemente tienen miedo al riesgo de lo que significan los cambios verdaderos.  Miedo a la libertad.  Temor a dejar la mano del amo.  La humareda política los ha alienado hasta el punto en que han llegado a creer otro de los mitos y dogmas inventados por la Oligarquía: la existencia de “la clase dirigente”.      El ciudadano cree que en realidad estos son los únicos que pueden ejercer el gobierno; que son unos privilegiados que tienen la exclusiva en el ejercicio del Poder.  Han aceptado, pasivamente, su castración política y la anulación de su potencial para ejercer la dirección de los asuntos del Estado, QUE SON SUS ASUNTOS, y han renunciado a esa posibilidad en beneficio de la auto nombrada “clase dirigente”.   Sin embargo, todo hombre, todo ciudadano ES CAPAZ y está OBLIGADO a ejercitar su derecho democrático inalienable y permanente.  Nadie puede ni debe renunciar a esa facultad inherente a la condición humana.  Pero la verborrea política les hace creer que eso es posible.  Usted entrega su soberanía a partir de la farsa de las elecciones (vote o no), y después de eso, no tiene derecho a nada.  La maquinaria del Estado (Oligarquía) se hace cargo de todo, y usted desaparece.  Y ese ha sido otro de los grandes trucos de la hojarasca política: hacerle creer al ciudadano que él puede renunciar a su soberanía a favor de un grupo de pillos políticos escogidos a sus espaldas por un grupo minoritario que controla el Poder.   ¿Y qué es el ciudadano sin esa cuota de soberanía a la que tiene derecho por mandato natural?  NADA.  Este fraude de la “democracia” consiste en hacer admitir a las personas que ellas renuncian y transmiten TODOS sus derechos, prerrogativas, beneficios y capacidad de decisión a unos cuantos bribones que, escudados detrás de otro de los grandes mitos del SISTEMA, estafan las ilusiones de los pueblos. 
            Pero la obra maestra de la dominación política es la cuestión del “ORDEN CONSTITUCIONAL”, frase sacrosanta con la que se intimida a todos los ciudadanos.  En nombre “del orden constitucional”, los gobiernos (oligarquías) atropellan a sus pueblos, asesinan, encarcelan, exilian, persiguen, angustian, torturan y someten al terrorismo a los seres humanos.  Cuando los pueblos protestan y se levantan en contra de las condiciones de explotación o maltrato al que son sometidos por las clases adineradas, de inmediato los gobiernos invocan el pretexto de “el orden constitucional” para preservar los privilegios de las clases pudientes.   Para mantener “el orden constitucional” se autorizan los atropellos, desalojos, expropiación a los campesinos, crímenes, encarcelamientos, garrotazos y balas en contra de la ciudadanía.   ¿Y qué diablos es el “orden constitucional” sino un conjunto de mandatos diseñados al gusto, conveniencia y beneficio exclusivo de la clase gobernante?   Pero en el “orden constitucional” NADA hay que obligue a los gobiernos con los pueblos; SOLO CON LOS RICOS.  Allí todo es en beneficio y protección de los intereses de estos, en especial, de ciertos principios que se consideran sagrados: la propiedad privada, la libertad de empresa, el libre comercio (abusos de precios), la libertad de prensa (oficialista) y la democracia formal. 
            ¡Oh Democracia, cuántos crímenes en contra de los pueblos, la libertad y la justicia se han cometido en nombre del “Orden Constitucional”!  La fanfarria política ha hecho creer a los ciudadanos que “el orden constitucional” es como el celestial, algo divino que está sobre los seres humanos.  Pero eso es una gran farsa.  Nada está por encima del hombre, y cualquier producto del convenio entre grupos, si es discriminatorio y establece injusticias, no tiene  por qué ser acatado.  El Orden Constitucional” es el arma del juicio final para asustar a los pueblos, pero nadie está obligado a obedecer mandatos lesivos a sus intereses y su dignidad; sobre todo, cuando su origen es espurio.   Si el orden constitucional es injusto y solo sirve para salvaguardar intereses de la Oligarquía, NADIE está obligado a respetarlo.    ¿Sucede esto en su país?
            Hojarasquescamente
                                             Ricardo Izaguirre S.      E-mail:  rhizaguirre@gmail.com
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jueves, 19 de mayo de 2011

600 Los partidos políticos


600    LA CHISPA         (13 marzo 2009)
Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”
DEMOCRACIA SECUESTRADA: LOS PARTIDOS POLÍTICOS
            Debemos recalcar algunas cosas más sobre los partidos.  Lo primero que debemos saber es que NO son populares, aunque traten y logren crear esa imagen.  Son empresas capitalistas para embaucar tontos y asegurarse el Poder y todo lo que de este deriva.  Lo demás es cuento para incautos.  Por medio de estas herramientas las Oligarquías no solo obtienen y conservan el Poder, sino que hacen enormes ganancias mediante todos los mecanismos colaterales; como el dinero que los “gobiernos” (el pueblo) les otorgan para los gastos de las campañas.  Estas empresas comerciales abarcan una infinidad de vías mediante las cuales la CAMAROCRACIA obtiene ingentes ganancias de dinero que sale de la gente más pobre y humilde.  Los partidos son instrumentos de control y manipulación de la voluntad de los ciudadanos; de las pasiones de la gente promedio que no entiende el trasfondo de estos y que cree que sus dirigentes son buenos y están en contra de los “malos”, de los comunistas y en pro de la justicia; que son gente que se preocupa por ellos y que resolverá los problemas tradicionales de los humildes: trabajo, casa, comida, alquileres, salud, educación y todo aquello que constituye la materia prima con la cual los políticos bordan todo tipo de fantasías.
            Vean que los grupos auténticamente populares NO FORMAN PARTIDOS.  ¿Y por qué?  Porque NO pueden.  Crear un partido es una empresa que requiere un gran capital.  Algo así como inaugurar una cadena de súper mercados o gasolineras.  Y ¿quiénes son los que pueden hacerlo?  Pues los miembros de las Oligarquías.  Y como bien sabemos, estos no lo hacen por que sean filántropos o estén interesados en la democracia, el idealismo y otras monsergas con las cuales se idiotiza a los pueblos.  Los capitalistas forman los partidos con la misma intención con la cual manejan sus empresas: hacer dinero.  Todo lo demás es materia propagandística para bobos.   Se forman partidos para participar directamente en la obtención de una cuota de Poder; además, para garantizar la continuidad del modelo social que tantos beneficios les ha rendido desde que lo pusieron en funcionamiento.  La política es un brillante NEGOCIO del cual se derivan todas las ventajas para unos pocos que están en capacidad de financiar su arranque y conservación.  ¿Y por qué no hay más partidos?  Porque resulta innecesario y es una mala inversión desviar fondos hacia empresitas pequeñas que no tienen ninguna posibilidad de triunfo o de arraigo popular.  El bipartidismo parece ser la fórmula mágica bien probada y aprobada en la historia de las “democracias” americanas, lideradas por los Estados Unidos.
            El éxito de los partidos consiste en su capacidad de mimetizarse y hacer creer a las masas que ellos son sus representantes y el producto de su decisión política.  En ellos el ciudadano encuentra el estímulo y material para darle rienda suelta a sus pasiones, angustias, sueños y fantasías que se circunscriben  a cosas simples y cotidianas de poca monta.  En el partido le crean espejismos que lo hacen soñar con cambios, mejoría, seguridad y todas las maravillas que suelen salir de esas fábricas de ilusiones y mentiras.  Dentro del partido el hombre común se siente protegido, solidario y que comparte un destino común con hombres probos que están interesados en el bienestar del pueblo.  Ahí entra en confianza, lo tratan de “vos”, lo invitan a formar comisiones insignificantes.  Los candidatos lo tutean y le permiten que los trate de Rafailillo, Pepillo, Miguel Ángel u Osquillar.  Lo hacen sentirse en las nubes y se cree parte importante del partido.  Todo eso mientras no se den las “elecciones”, porque cuando esto pasa, las cosas cambian radicalmente y todo vuelve a su verdadero nivel, nada agradable para el “partidario”.  No más cafecitos ni invitaciones a las casas de los candidatos; no más bocadillos ni uso del sanitario de las residencias de los grandes.  De repente nadie lo conoce ni lo suma ni lo resta.  Terminó el “sueño democrático de camaradería”.  A partir de este momento, su condición de tonto útil terminó y deberá esperar otros cuatro años para que “su” partido lo vuelva a tomar en cuenta. 
            La argumentación es la misma: las mismas mentiras, promesas, discursos.  “Nosotros somos su mejor opción”, “Somos diferentes y representamos el cambio”, “Somos el futuro, estamos con el pueblo y el progreso en libertad y abundancia”, “Somos la alternativa del milenio”, “Representamos a los más pobres y necesitados”, “Somos la garantía de las oportunidades para la juventud”, “Lucharemos a brazo partido por la igualdad social y laboral de las mujeres”, “Nuestra mayor preocupación es la niñez y los ancianos”.   No varían, no cambian pues al fin de cuentas, el torneo electoral no es más que una competencia a ver quien promete más y logra calar con mayor profundidad en el gusto de los votantes.   Y aunque todos saben que todo es mentira, NADIE objeta ese juego tan costoso que solo lleva beneficios a las clases privilegiadas.  El pueblo suele ser una especie de gigantesco animal indolente al que nada parece importarle, y solo se despierta o incomoda cuando el látigo de la miseria revienta sobre su lomo.
            Eso todo el mundo lo sabe y solo es un recordatorio; pero de lo que debemos asegurarnos es de entender lo que son los partidos en realidad.  Son EMPRESAS COMERCIALES que juegan con sus sentimientos, pues no solo lo engañan sino que montan enormes negocios que solo benefician a la Oligarquía, la que siempre maneja el Poder.  Son organizaciones VERTICALES que sirven para ejercer el control político sobre las masas; un control tiránico que mantienen mediante diversos elementos de dominio social: prensa, radio, tele y todas las estructuras “educativas”.  Además, mediante la formulación de una maraña de leyes que imposibilitan incluso la libertad de expresar su inconformidad y poderle decir ladrón a un ladrón.   A un sinvergüenza que ha robado con impunidad bajo la protección del Estado, NO SE LE PUEDE DECIR LADRÓN.   Desde las Asambleas Legislativas, los partidos políticos se han asegurado de garantizar la impunidad de los miembros de la “clase dirigente”, los de arriba, los dueños de los partidos.  La joya de eso es la ley de “Punto Final”.
            Estimado conciudadano, si usted anda en busca de beneficios personales, métase a un partido y dedíquese a hacer proselitismo; esa es su voluntad y su derecho, pero si siente que tiene algún compromiso moral con su Patria, manténgase alejado de esa jauría de corruptos.   ¿Sucede lo mismo en su país?
            Fraternalmente
                                   Ricardo Izaguirre S.      E-mail:  rhizaguirre@gmail.com
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miércoles, 18 de mayo de 2011

599 Cabildos y Juntas


599    LA CHISPA        (12/marzo/09)
Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”
DEMOCRACIA SECUESTRADA: CABILDOS Y JUNTAS ROGRESISTAS
            El Cabildo en tiempos pasados, y las Juntas Progresistas en épocas recientes, fueron los bastiones de una democracia auténtica que estaban fuera del alcance y control de los ricachones.  Por eso se convirtieron en objetivos a eliminar.  Y las comunidades lo permitieron pasivamente por falta de organización o indolencia cívica; o por desconocimiento de lo que tales instituciones significaban desde el punto de vista político.  Los Cabildos eran centros de poder ajenos a la manipulación política o de las clases oligárquicas.  Allí todos tenían derechos iguales y eran escuchados; cada comunidad podía expresar sus ideas, congojas, dificultades y problemas en general, ya fueran económicos, educativos, de salud, agrícolas o de vivienda.  Todo el mundo tenía derecho de hablar en igualdad de condiciones, y las decisiones que tomaban los Cabildos tenían peso y valor.  Y a los gobiernos no les quedaba más camino que atender sus peticiones.  Los Cabildos eran una brasa en las manos de las clases dominantes, y no los podían silenciar; pero peor aún, no los podían controlar ni dirigir.  Eran auténticos bastiones de una democracia real ya muerta en nuestro medio.
            Pero como las Oligarquías no duermen y están bien organizadas (lo contrario del pueblo), inventaron la alternativa de los PARTIDOS POLÍTICOS para ejercer el control de las masas.   Los partidos políticos, TODOS, son instrumentos de dominación capitalista.  No importa la fachada que presenten; no cuenta el signo o la ideología que digan representar.  Derecha, izquierda, centro, arriba o abajo; cristianos, socialistas, puristas o revolucionarios.  TODOS SON LO MISMO, tienen la misma organización y responden a los mismos intereses.  Los partidos como herramientas de control sobre los pueblos, son la obra maestra de las Oligarquías.   Y la clave de su éxito reside en la apariencia que tienen como instituciones representativas de “la voluntad popular”.  De ahí salen, por supuesta libre escogencia (¿?), los líderes (monigotes) que habrán de controlar los destinos de la nación.   Todos dan la impresión de que son democráticos y que cualquier miembro de ellos puede aspirar a todo puesto de elección popular: desde munícipe hasta Presidente de la República.   En eso consiste su genialidad, pues el ciudadano medio NO COMPRENDE cuál es la estructura real de estos mecanismos de Poder al servicio exclusivo de las Oligarquías. 
            Mientras que la democracia es un fenómeno horizontal, los partidos son estructuras VERTICALES cuyos mandos verdaderos se encuentran en las alturas, en una zona invisible para los militantes; ahí se trama y decide la suerte de los pueblos.  Su magia consiste en hacerles creer a los electores que ellos mandan y deciden.  Además, que tienen posibilidades irrestrictas para ascender en la escalera del Poder.  Y el arma más demoledora y definitiva que han inventado los partidos consta de dos secciones: 1) la de las promesas, 2) la de las migajas.  La primera adormece a los pueblos, los confunde y los hace creer y guardar falsas esperanzas de las que, al inicio de la administración, despiertan brutalmente.  Y la segunda fase es la que les garantiza infinidad de serviles dispuestos a todo por “el partido”.  Son las legiones de “activistas” cuya fidelidad al partido se mide por lo que puedan “sacar”: puestos para los familiares, becas para ellos o los hijos, aumentos de salario, pensiones prematuras, regalías, consulados, aduanas, negocios, patentes, matrículas para taxis, concesiones diversas.  Estos son los más “leales y seguros” servidores de los partidos.  Son gente emparentada biológicamente con las loras, pues su habilidad como “trapadores” los sitúa en esa categoría zoológica.
            Mientras el CABILDO es una institución horizontal y popular que nace de abajo, de la raíz misma del pueblo, el partido es una organización de tipo VERTICAL, llena de apariencias engañosas (populismo, democracia participativa, libertad de opinión, igualdad de oportunidades etc.) en la cual siempre existe un “hasta aquí” para las aspiraciones de los pelagatos que no pueden aportar enormes sumas para aspirar a una diputación, y que ilusamente creen que basta con ser fiel, servicial y capaz, para obtener una nominación o  nombramiento.   Además, la “ideología” de los partidos solo apunta en una dirección que no admite la menor desviación.  Es por eso que infinidad de personas inteligentes y honestas suelen sentirse decepcionadas de estos después de años de militancia.  Todos los partidos tienen programas doctrinarios, estatutos y una serie de controles que impiden toda variación que se aparte de los supremos intereses de “los de arriba”, los verdaderos dueños, amos y directores de estos.
            Desde hace muchos años, en los partidos NO HAY CABIDA para los idealistas ni los hombres honrados; solo para los oportunistas y sinvergüenzas.  Desde luego que hay que establecer la diferencia entre “miembro activo del partido” y la masa de simpatizantes que solo conoce la propaganda de este, o que lo son por tradición familiar.  Los partidos políticos constituyen la treta mediante la cual la Oligarquía ha USURPADO por tanto tiempo el PODER Y LA SOBERANÍA que solo deberían estar en manos del pueblo.
            Cuando el pueblo DECIDA tomar las riendas del Poder, deberá organizarse a partir de los Cabildos, y después de mucho análisis de los ciudadanos, escogerá, por voluntad propia, a aquellos que se harán cargo del Gobierno.  Cuando sea el Cabildo el que proponga las leyes de la República, DEBERÁ incluir en ellas como norma general, la DESTITUCIÓN DE LOS FUNCIONARIOS cuando estos sean ineptos y no cumplan con su deber constitucional.  También se deberá contemplar la PRISIÓN por delitos cometidos al amparo de sus posiciones oficiales.   Vean que la toma del Poder es de lo más fácil.  Sin costosa propaganda, sin fanfarria ni aburridoras y maratónicas  campañas de mentiras e idioteces.  El pueblo es dueño de la SOBERANÍA y su poder está por encima de leyes, gobiernos, asambleas legislativas o poderes judiciales.  El pueblo solo tiene que reunirse en los CABILDOS y tomar las decisiones que se le antoje, pues para eso es SOBERANO.   Pero esta solución, de tan simple, le resulta invisible, pues los partidos lo han alienado.  Ese es el problema sobre el cual debemos focalizar nuestra atención.  Es la única salida, pues la Oligarquía JAMÁS cederá ni renunciará a la expoliación a que está acostumbrada por siglos. 
            Cabildescamente
                                         Ricardo Izaguirre S.     E-mail:  rhizaguirre@gmail.com
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martes, 17 de mayo de 2011

598 Recobrar el Poder


598   LA CHISPA                        (12/marzo/09)
Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”
DEMOCRACIA SECUESTRADA: RECOBRAR EL PODER
            Es natural que la CAMAROCRACIA jamás va a renunciar de buena voluntad a los privilegios que disfruta.  Esta hará lo que sea necesario para mantenerse al comando, usufructuando de toda la riqueza que producen nuestros países.  Por lo tanto, la recuperación del Poder largamente enajenado del proletariado es una tarea doblemente compleja.  Primero, porque habrá que luchar duramente por él; y en segundo lugar, porque los pueblos NO SABEN QUÉ HACER CON ESTE.  Esa es una verdad que se ha puesto de manifiesto en cada una de las revoluciones que hemos hecho.  Aparte de Fidel Castro, parece que ninguno de nuestros líderes tenía la menor idea de lo que había que hacer en caso de llegar a la cima.  La costumbre de ser sirvientes y tener patrones durante tanto tiempo, ha creado una especie de sumisión y dependencia espiritual que no encuentra otra alternativa que no sea que los de siempre detenten el mando.  Nos pasa algo así como a los esclavos del sur de los Estados Unidos cuando fueron manumitidos: la mayoría no quería dejar su “segura” condición de esclavos bajo sus respectivos amitos.  La aventura de la libertad es intimidante.
            Sin embargo, la obtención del poder no es un objetivo en sí, ni la oportunidad para un brutal revanchismo como el que imperó en la época del terror en Francia o en la revolución bolchevique.   Esa es una meta muy mediocre, aunque tuvo su justificación, y bien podría ser necesaria cuantas veces se den las revoluciones.  Todo depende de la tozudez de las Oligarquías, que nunca han vacilado en llevar a cabo baños de sangre en sus propios pueblos con tal de preservar sus ventajas.  En estos casos es una medida necesaria para enseñarles las consecuencias de sus actos.  Y eso, contra toda buena intención, será necesario porque ellos nunca van a ceder pacíficamente.  Ahora bien, ¿qué es lo que se necesita para enfrentarnos a esa situación inevitable en un futuro más o menos lejano?  ORGANIZACIÓN.  Los sindicatos son los campos de experimentación para formar líderes.  Son los sitios en donde se puede estudiar la templanza y el carácter de los dirigentes, su probidad, valor y capacidad para guiar a las masas.  Allí se debe empezar a formar los cuadros de mando para un eventual gobierno; allí también se debe desarrollar entre los obreros las virtudes de solidaridad, honestidad, fidelidad a los ideales, resistencia, compromiso con la causa, valor, sentido del riesgo, discernimiento y capacidad para evaluar a sus líderes.  Además, la habilidad para no ser monigotes de nadie.
            Pero como los movimientos cívicos necesitan de hombres de todas las capas sociales, es preciso incorporar a los grupos universitarios (estudiantes y profesores) militantes.  Toda lucha necesita del intelecto de los más educados y mejor dotados intelectualmente.  En primera línea de estos deben estar los educadores de todos los niveles, gente con una larga y heroica carrera de luchas por los más altos valores de las sociedades a las cuales educan.  También entre los estudiantes se deben organizar los frentes necesarios y se debe crear y despertar entre ellos la consciencia de la enorme fuerza que tienen.   Los alumnos solos son capaces de tumbar a cualquier gobierno si se lo proponen y no ceden en sus peticiones.  El PODER de los estudiantes es temible, aunque ellos no lo saben.  Desde luego que deben ser organizados para que no presenten fisuras que los lleven al desaliento, el miedo o la sensación de desamparo y soledad, causas del fracaso de todas las protestas cívicas en la América Latina.  Toda movilización debe tener un objetivo que, de no cumplirse, debe considerarse un fiasco.  No se hace una manifestación solo para que nos vean y oigan, sino para OBTENER RESULTADOS.   Si no los hay, todo equivale a FRACASO, sin importar cuántos fueron al desfile o cuánta bulla hicieron (TLC). 
            Después de la organización por unidades sigue el proceso de COORDINACIÓN, la cual debe ser siempre de manera horizontal y no VERTICAL, porque cuando esta se da, sucede lo mismo que con los partidos políticos: sobran jefes en las alturas.  Individuos que se “pierden” de la fiscalización de la masa y, por lo tanto, son posibles entreguistas de los movimientos.  Gente que puede pactar en alto nivel y burlar la vigilancia del pueblo.   JAMÁS se debe poner las riendas de un movimiento cívico de cualquier naturaleza en manos de desconocidos, oportunistas, políticos o cualquier persona ajena a la entraña del proletariado.  Pero sobre todo, NUNCA se debe permitir la politización ni la polarización.  Ningún proyecto que tenga altas metas cívicas puede darse el lujo de tener ese talón de Aquiles.   Durante mis años de participación en actividades gremiales tuve la oportunidad de ver muchas acciones decepcionantes de falsos líderes que incurrieron en actos deshonestos o dudosos.  Es por eso que en el proceso de organización debe contemplarse la “PURGA” sin consideración alguna.  Si un líder es malo, se quita.  Punto.  No hay que esperar que termine su “período” porque puede causar daños irreversibles. 
            Para recobrar el Poder tenemos que estar organizados y tener planes para todo tipo de contingencias; deben considerarse todas las posibilidades y tener las previsiones para todo, pues debemos recordar que la Oligarquía de aquí NO es un ente individual que se puede derrotar impunemente.  Esta es un organismo mundial que reaccionará como un todo, y que no está dispuesta a permitir excepciones ni “malos ejemplos” de ninguna naturaleza.  Cualquier alteración al establishment constituye un peligro para la totalidad del cuerpo.  Es algo así como las monarquías de Europa ante la crisis de los reyes de Francia.  Allí no se trataba de consideraciones de tipo moral o humanitario sino de solidaridad de clases.  Y en eso estamos: en una lucha de clases que NO se resolverá pacíficamente, porque ellos nunca aflojarán el hueso.  La pelea será dura y prolongada pero, tarde o temprano, los pueblos latinos entenderán que es la única salida y tomarán las medidas necesarias para su supervivencia.  Es inevitable, como es la resistencia que opondrá la Oligarquía; por lo tanto, la confrontación también es inevitable.   Y para el ciudadano de barriada, el primer paso de la recuperación de la Democracia auténtica está en la formación del CABILDO, primigenio y auténtico nicho de la democracia en acción.  Ese debe ser el centro de información e identificación con los objetivos que se buscan.
            Fraternalmente
                                   Ricardo Izaguirre S.        E-mail:  rhizaguirre@gmail.com
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lunes, 16 de mayo de 2011

597 Democracia formal


597   LA CHISPA     (12/03/09)
Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”
DEMOCRACIA SECUESTRADA: “DEMOCRACIA FORMAL”
            De tanto manosear el término, hemos llegado a no saber qué diablos significa.  El DRAE dice: 1)  Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno, y 2) Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.   Pero ¿se da eso en alguna de las “democracias” de la América Latina?   ¿Tenemos los latinos algún mecanismo para participar REALMENTE en la dirección de los asuntos del Estado, que son los nuestros?  La respuesta es un NO absoluto.  Lo que tenemos es una “democracia formal”, un mecanismo inventado por el SISTEMA para acaparar el Poder mediante una fórmula muy simple pero de eficacia aterradora.  ¿En qué consiste esta treta capitalista?  Pues en una maniobra muy astuta con la que le han hecho creer a las masas que ellas son los que mandan mediante la delegación del poder.   Que gracias a esta forma de escoger a sus “representantes”, continúan ejerciendo la soberanía (que solo reside en el pueblo) que los pone al comando de sus respectivas sociedades.  Gracias a la mascarada de las “elecciones” han convencido a la gente de la autenticidad de una democracia en donde esta “elige” en forma libre a sus gobernantes.   Pero una vez pasado este acto protocolario, el Poder vuelve a  los mismos, valga decir, a las Oligarquías.  La farsa de las elecciones no es más que un mecanismo para legitimar el Poder en manos de los usurpadores de siempre.   El “elector” NUNCA PROPONE A NADIE, pero le han creado la fantasía de que así es.  En eso consiste el truco del SISTEMA.   Y una vez pasados los comicios, las cosas vuelven a su nivel: prepotencia y dominio del Capital, y garrote para los electores.  Nadie vuelve a tomarlos en cuenta para nada.  El pueblo no manda, nada decide ni corrige; nadie lo oye ni hace nada por él.   De inmediato el nuevo GOBIERNO vuelve a ocuparse de los asuntos que le interesan a las Oligarquías, nada más.  Sin embargo, hábilmente dan la impresión de que gobiernan para las mayorías, y cuanto más creíble sea este timo, más arraigo popular tienen los partidos.  Esa es la fase demagógica del SISTEMA.
            Este recurso que alguna vez fue válido, en la actualidad no es más que un fraude que solo tiene un grupo beneficiario: la clase capitalista.  Esta es la que decide todo.  Es la que nombra a los postulantes y los adoctrina acerca de sus obligaciones en la eventual situación de ser elegidos.   A cada aspirante le leen el “manual de gobierno” al que debe ajustarse si quiere terminar su período en paz, con una buena cuenta bancaria y con el beneplácito de las cámaras y la prensa.  En plena democracia.   Pregúntense esto: ¿escoge el ciudadano a los candidatos?  ¿En qué interviene el hombre común en el nombramiento a las diputaciones?  ¿NOMBRA LA MASA A ALGUIEN?   La elección de esta gente se lleva a cabo en los clubes sociales de la alta burguesía, y es un asunto de conveniencia (ductilidad, servilismo) del aspirante.  Y si se trata de diputados, es una cuestión de subasta.  Por eso los REPRESENTANTES DEL PUEBLO nada tienen que ver con este; y es por eso que no sienten ninguna obligación con él.  Ellos entran a recuperar su inversión, y para eso, tienen que estar de acuerdo con los negocios de la Oligarquía.  Si esta progresa, como siempre, las regalías aumentan y todos contentos, menos la clase trabajadora.
            En la democracia formal el señalamiento de candidatos es una facultad exclusiva de la gente de Poder; son ellos los que deciden quién les conviene, ya sea miembro de la Oligarquía o de los “trepadores” pobretones pero con “nombre presidenciable”, con pedigrí político.   Y como han sido “promocionados” por la prensa, se empieza a crear la urdimbre artificial entre ellos y la gente de a pie.  El ciudadano se ha resignado y supone que solo esos son capaces de dirigir al país por buena ruta hacia el progreso y ese mañana que nunca llega en la América Latina, pero con el cual vivimos soñando ilusamente.  El pueblo NO propone nada, no manda, no obliga, solo se resigna a su suerte y espera milagros de donde JAMÁS le llegarán.  Así que después de que la Unión de Cámaras delibera sobre la conveniencia de tales o cuales individuos, se llega a la decisión final que dé la impresión de ser un proceso popular justo, y les presentan a los votantes un grupo de nombres entre los cuales pueden “elegir”, es decir, que escojan entre los que ya fueron aprobados por la Argolla.   ¿No es esto una tomadura de pelo?  ¿Qué elige la gente si estos individuos ya fueron seleccionados por la Oligarquía y todos son miembros de ella, o en el peor de los casos, lacayos de esta?   En este juego de poder, todos los aspirantes están de acuerdo con el programa político que les impone la clase capitalista (comercio, industria, explotación, banca).  No hay alternativa.  Porque el que difiere, no cuenta con la venia del Poder y nunca será candidato.  Si no acepta los términos que le proponen, es un proscrito de la esfera del Capital. 
            La democracia formal es uno de los instrumentos más poderosos del SISTEMA.  Es la que pone el control del Poder en sus manos.   Así que mientras el ciudadano se mantenga alienado y no logre DISCERNIR en qué consiste el truco, las cosas seguirán igual: pocos con todo y muchos sin nada.  Por desgracia, la salida no es fácil y demanda de las sociedades la presencia de líderes honestos; de miembros de una clase especial que no tengan compromisos ni anden en busca de premios políticos por los cuales estén dispuestos a vender su consciencia, porque ese es el gran sustento del sistema: los cientos de miles de trepadores políticos potenciales que abundan en los partidos políticos.  Gente vendible, comprable, negociable, sin ética y sin otro incentivo más que el de hacerse millonario de la noche al día.   Mientras estos sujetos prevalezcan, tendremos de este vicio formal para rato.   Ese es el segundo objetivo que debemos visualizar, señor X, para hacer algo en contra de la corrupción y el sistema que nos asfixia.    Cada persona decente está en la obligación de analizar esta maniobra de la clase adinerada, sin dejarse influir por las ideas partidistas ni por eslóganes preconcebidos acerca de lo que es la supuesta libertad de consciencia que vivimos en nuestros países.  Democracia es EL PODER EN MANOS DEL PUEBLO, y no en las de un grupo privilegiado.  Pero mientras el ciudadano NO SE PERCATE DE LA JUGADA, ESTA SEGUIRÁ VIGENTE.      SEGUIREMOS             Democratescamente
                                               Ricardo Izaguirre S.     E-mail:  rhizaguirre@gmail.com
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viernes, 13 de mayo de 2011

596 Democracia secuestrada

596   “LA CHISPA”        (12/03/09)
Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”
DEMOCRACIA SECUESTRADA: EL SISTEMA      
            En el programa radial que tuvimos por “Radio Costa Rica” el domingo pasado (8 de marzo), uno de los radioescuchas nos formuló una incómoda pregunta mezcla de rabia, impotencia y desconsuelo: “Entonces, si es tanta la corrupción y la manipulación del poder, ¿qué podemos hacer?”   Confieso que esa interrogante tan directa y dolorosa me dejó perplejo y no pude contestarla porque no es fácil.  La esencia de lo que entraña es paradójica, pues a la vez que simple, involucra una complejidad extraordinaria.   Para responderla es necesario estudiar todos los ángulos del problema de manera objetiva; sin ideas políticas, sociales o religiosas en el sentido ortodoxo, pues son esas las que han confundido a nuestros pueblos y los han llevado a la aceptación de los determinismos que nos mantienen atascados en el cuarto o quinto mundo. 
            Así que decidí escribir algunas “Chispas” para darle respuesta al señor X que hizo ese cuestionamiento cuya respuesta es el centro de la tragedia que vivimos no solo los ciudadanos de Costa Rica, sino casi todos los habitantes de la América Latina.  Y aunque los obreros del primer mundo viven mejor que nosotros, ni ellos se salvan de esta generalización. También ellos viven colgando de un hilo de angustia y zozobra.   Lo primero que debemos reconocer en esta pelea es un hecho que la clase poderosa ha tratado de minimizar o negar: la lucha de clasesComo miembros de una clase, TENEMOS la obligación de ubicarnos, de identificarnos con lo que somosNo podemos ignorar esa realidad ni pretender que vamos a pasar al otro bando por arte de magia u oportunismo político, sueño de opio en el que viven inmersas nuestras clases medias.  Las Oligarquías y sus monigotes niegan esta confrontación en forma terminante y dicen que ese es un mito ya desacreditado del comunismo.   Y en el derrumbe de ese sistema político han pretendido enterrar algunas verdades “peligrosas” al establishment, pero estas se resisten a morir.  Así que lo admitan o no,  EXISTE LA LUCHA DE CLASES y no podemos dar la espalda fingiendo que no.   Y eso NO se da porque los ricos odien a los pobres; el dilema no es una cuestión de afectos personales.  La masa obrera solo es percibida por el capital como uno de los “factores” de la producción, que cuanto más barato sea, mejor.  Eso es todo lo que el obrero significa para el capitalista.  No hay odio ni desprecio, no hay maldad intrínseca.  Es la dinámica y naturaleza del capitalismo
            Así, pues, NO HAY QUE PERSONALIZAR el problema, pero hay que tenerlo bien claro: HAY LUCHA DE CLASES.  Y estas son la masa obrera y las Oligarquías.  Esto es necesario e inevitable, normal se podría decir; sin embargo, en la América Latina el problema es que en esta balanza no hay fiel, no hay equilibrio, pues los Gobiernos que deberían serlo, están del lado de las Oligarquías, son producto del Capital, son PROPIEDAD de la burguesía.  El papel equilibrante del Estado es nulo, puesto que este no es más que un MONIGOTE al servicio de las clases poderosas.  Esa realidad es innegable, aunque estas cacareen lo contrario, e incluso que hagan propaganda (estrategia) en contra de tal o cual decisión gubernamental que tenga la intención de aparentar medidas a favor de los pueblos.   Entender esto es vital.  No se trata de tal o cual Presidente, partido o grupo económico.  ES UN SISTEMA dentro del cual nacen, crecen y desaparecen los grupos, políticos, partidos y gobiernos; estos son volátiles y, con su desaparición, se van las culpas.  Pero el SISTEMA sobrevive indemne.  “Fue culpa de ese gobierno”,  “Fue culpa del presidente Pérez”, “fue culpa del PRI”.   Partidos y políticos no son más que parachoques que sirven para mantener el anonimato del sistema.
            Es por eso que nunca se ha producido cambio alguno que beneficie a los pueblos.  Tumbar a un gobierno y ejecutar a todos sus miembros NADA CAMBIA.  Esa es la inútil historia de todas nuestras folclóricas “revoluciones”.  ¿Qué han ganado los pueblos con ellas?  Nuestros anales registran docenas de “revoluciones salvadores y definitivas”.   Ahí están las de México, Cuba, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Chile, Panamá y muchas más.  ¿Y qué lograron?  NADA.  Por lo tanto, odiar a don Fulano o a don Zutano a nada conduce; nada se arregla con eliminar, diezmar o destruir a tal o cual partido.  El SISTEMA SIGUE VIVO, eficiente, letal, despiadado y en poder de todas sus facultades de dominación.  Solo cambian los actores del reparto; se ajusta el libreto a la nueva “situación revolucionaria” y, ¡listo!   Ellos siguen en lo mismo, y los pueblos más jodidos.  De repente, miembros conocidos de la Oligarquía resultan “revolucionarios” y son nombrados en puestos directrices de la agricultura, industria, banca y comercio porque “son los que saben qué es lo que hay que hacer para que la Revolución se afiance”.  Y más atolillo con el dedo. 
            Entender esto es de vida o muerte, pues la lucha de clases no se restringe a un bochinche entre los trabajadores y ciertos símbolos exteriores del SISTEMA.  Es un problema mucho más profundo que debe ser entendido por cada ciudadano en cada país.   La lucha es en contra del SISTEMA, y para poder implementarla en forma eficiente, lo primero que debemos hacer es estudiarlo y entender claramente cómo funciona.  Hay que aprender cuáles son todas sus ramificaciones y sobre qué bases se sustenta.   Hay que visualizar todo el panorama y no solo los signos externos que son los políticos, gobiernos y partidos.   El SISTEMA se fundamenta y sostiene por el Poder que ha usurpado desde siempre.  Y ese debe ser el gran objetivo de los pueblos: hacer que ese Poder vuelva a la clase que en realidad lo produce, de la cual dimana en forma natural la soberanía.  No para revanchas ni abusos sino para establecer un equilibrio más justo cuyo producto sea una mejor y más feliz vida para todos los habitantes de cualquier territorio.  Pero esto NO se puede dar si no hay CONOCIMIENTO de la situación.  Así que el primer paso, señor X, es enterarnos, informarnos, estudiar, observar todo el panorama en busca de resquicios y posibilidades.   Hay que DISCERNIR entre los señuelos y el SISTEMA.   Nada se gana con matar a docenas, cientos o miles de funcionarios de un gobierno corrupto si el sistema sigue intacto.  Esa es la cuestión.  Hay que visualizar al SISTEMA EN TODA SU DIMENSIÓN Y RAMIFICACIONES.  Mientras no conozcamos al enemigo nada podemos hacer; solo desperdiciar fuerzas luchando contra imaginarios molinos.    SEGUIREMOS CON LA RESPUESTA.
            Sistemáticamente      Ricardo Izaguirre S.         E-mail:   rhizaguirre@gmail.com
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lunes, 9 de mayo de 2011

413 El monopolio de la prensa


413   LA CHISPA  

Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”

EL PODER DEL MONOPOLIO DE LA PRENSA

            Toda forma de MONOPOLIO es un atentado en contra de la libertad de algo.  Como el caso al derecho de estar bien informado.  No saturado de idioteces y anuncios sino INFORMADO.  Si eso pasa con los “medios”, y resulta que en algún país existe un solo diario o una televisora (que pueden dividirse en varios como un recurso para burlar la ley del monopolio) para enterarse “de lo que pasa en el mundo”, se está cometiendo una grave violación en contra de ese principio básico de la Democracia.  Pero debemos tener mucho cuidado en el análisis de esta situación, pues un enfoque errado nos puede llevar a conclusiones falsas.  Varios o muchos periódicos no significan libertad de prensa, pues si uno o dos de ellos son tiburones blancos en medio de una serie de sardinas, existe el monopolio.   Si un solo periódico controla la casi totalidad de los anuncios, como el caso de La Nación, en Costa Rica, de hecho hay un monopolio.  Y como los anuncios son los que determinan el tamaño del tiraje y los ingresos del periódico, este es uno de los temas principales a discutir en el análisis general de cómo debe ser la Prensa.
            Dijimos que por ningún motivo la prensa debe estar solo en manos de la Oligarquía, no importan los pretextos que quieran argumentar.  La “libertad de prensa” no debe convertirse en el pretexto que justifique el monopolio de la información; y mucho menos, el cuento de la “empresa privada” que le sirve a la Oligarquía para actuar como fieras en la selva y rechazar todo control, aunque este vaya a favor de las mayorías.  La información de la ciudadanía ES UN TEMA NACIONAL que no debe ser manipulado por los intereses de grupos ni estar en manos de unos pocos.  Los medios DEBEN estar bajo control estatal mediante una Comisión de Prensa con facultades especiales conferidas por una ley especial, que le dé la autonomía necesaria para no convertirse en instrumento politizado, pero tampoco en un monigote de los intereses de la Oligarquía; una comisión que tenga una misión diferente a la de estar “cuidando de la moral” o asuntos cosméticos.  La prensa TIENE que ser abierta a todos, sin importar lo que quieran decir, pues todos sabemos que somos responsables ante la Ley por los abusos que cometamos en el ejercicio de la libre expresión.  Esa Comisión de Prensa (radio, TV, periódicos etc.) debe ser autónoma, pero con representación de todos los sectores sociales del país.
La Prensa debe abandonar ese papel de “cuarto poder” y rector de la vida nacional.  Tiene que renunciar a ese rol auto conferido de “poseedores únicos de la verdad” y asumir su posición política y decir a quiénes representa.  Debe dejarse de poses ficticias en las que pretende estar al servicio de la opinión pública y los intereses del país, cuando todos sabemos cuáles son sus dueños.   
            Para romper el monopolio, lo primero que debe regular la Comisión de Prensa es el asunto de los anuncios, los cuales deben canalizarse a través de ella.  Y será esta la que los distribuya entre todos los periódicos del país, incluyendo a los provinciales.  De esa manera todos participarán de la publicidad y las ganancias que esta produce, sin verse aniquilados por el periódico del MONOPOLIO, porque ¿qué oportunidad tendría el diario “Extra” ante La Nación si no fuera por su amarillismo que lo hace tolerable y preferido por las masas?  Pero aunque este sobreviva por su “formato”,  casi nadie pone un anuncio serio e importante en ese periodiquito.  Todo mundo prefiere a “La Naciónpara poner sus avisos.  ¿Y por qué?  Porque el MONOPOLIO es envolvente, alienante y cuenta con el argumento irrebatible de su PODER.   Y aunque simpaticemos con la idea de la igualdad de derechos, sabemos que hay medios más ventajosos para hacer publicidad, ya que algunos “diarios” solo son leídos por gente que no tiene capacidad económica.  Nadie anunciará la venta de condominios de CIEN MIL DÓLARES O MÁS en un diario que solo es leído por obreros.  La propaganda se debe distribuir de la misma manera como lo hacía la liga de fútbol de los Estados Unidos con los jugadores; era  esta la que contrataba a los jugadores extranjeros y luego los repartía equitativamente entre los equipos.  La idea era evitar lo que pasó con el Cosmos “de” Pelé, equipo que compró todo lo mejor de fuera, y de esa manera, creó el MONOPOLIO del fútbol en USA.  Con solo esa medida se acabaría con el predominio de una sola empresa, representante de los intereses más cavernícolas del país. 
            Luego, vendría la participación del Estado en los medios.  Este debe tener los mismos derechos que la empresa privada en el mercado de la información, pues esta no debe ser una prerrogativa exclusiva de los medios privados.  ¿Por qué habría de serlo?  Además, solo el Gobierno tiene el Poder para hacerle contrapeso a los desafueros de la clase adinerada. La Prensa privada está al servicio de sus dueños, los que, en definitiva, constituyen la Oligarquía.  Y ante los problemas nacionales, DEL PUEBLO, esta JAMÁS será neutral ni tratará esos temas con apego a la VERDAD.   ¿Le interesa a la prensa, la lluvia de alzas, los magros aumentos salariales, las causas del desmejoramiento de los servicios públicos, el abuso de los alquileres, los precios prohibitivos de la construcción, los desmanes de la banca o la DEVALUACIÓN?  ¡Claro que no!  En tantos años, ¿cuándo la Prensa ha hecho un análisis serio acerca de la devaluación y quiénes son sus únicos beneficiarios?  ¡JAMÁS!.  Porque todo lo que es dañino para el pueblo, va en beneficio de los ricos, los dueños de la Prensa.   Controlar a esa Hidra de mil cabezas es una tarea titánica que solo pueden llevar a cabo hombres de verdad comprometidos con sus pueblos y no solo con el Gran Capital. 
            En Costa Rica la Prensa puede reposar tranquila.  Nada ni nadie tiene la capacidad de perturbar su delicioso y plácido sueño, aunque tenga un ojo puesto en lo que pasa en Venezuela y se solidarice con el aulladero que han montado algunos de sus colegas de Caracas. 
            Fraternalmente
                                   Ricardo Izaguirre S.             E-mail:    rhizaguirre@gmail.com
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