viernes, 14 de mayo de 2010

457 Aquí Chaika, ¿me escuchan?

457    “LA CHISPA”
Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”

¡ALÓ! HABLA “CHAIKA” ¿ME OYEN?

      Cuando la firme voz de esta mujer resonó desde el espacio sideral, se convirtió en mi heroína, pues no sé por qué locura en mi mente la asocié conmigo; quizás porque nacimos en el mismo año del siglo pasado. Cuando la Gaviota Tereshkova abordó la Vostok 6 en el cosmódromo de Baikonur al medio día del 16 de junio de 1963, inició una hazaña que habría de convertirse en uno de los grandes hitos del siglo. No solo porque fue la primera mujer en el cosmos, sino porque ella sola, con sus 48 vueltas alrededor de la tierra, y sus 71 horas de permanencia en órbita, duplicó el tiempo que TODOS los astronautas norteamericanos juntos habían durado en sus paseos. La joven “Chaika” no solo había realizado algo impensable, sino que abrió las puertas del cielo para todas las mujeres del mundo, e hizo que todas las norteamericanas pudieran soñar con participar en esa actividad hasta entonces vedada para ellas, pues la propaganda yanqui, que trataba de minimizar y subestimar los logros soviéticos, había hecho creer al mundo que para ser astronauta había que tener condiciones físicas sobrehumanas para resistir el hostil medio ingrávido del espacio exterior. Según la NASA había que ser como Supermán para convertirse en astronauta. Y a pesar de que estaban muy por detrás de la Unión Soviética, debido a la “libertad expresión” que reinaba en el MUNDO LIBRE, casi nada sabíamos de lo que pasaba en Rusia en esa competencia. Todos los logros soviéticos eran ridiculizados (porque NO se podían ignorar: Sputnik, Laika, Gagarin) por la prensa occidental, y trataban de hacernos creer que toda la tecnología americana era superior a la tosca industria espacial rusa. Que los cohetes americanos llevaban estupendas computadoras, mientras que los rusos iban provistos de ábacos para hacer sus cálculos.
    Pero resulta que Valentina Vladimírovna Tereshkova (nombre clave: “Chaika” = Gaviota), una joven campesina sin una cultura extraordinaria, había echado por tierra todas las teorías que los norteamericanos habían formulado acerca de las condiciones necesarias para ser enviado al cielo. Desde luego que la aventura de Chaika conmocionó al mundo, incluyendo a la misma Rusia, en donde también tuvo detractores machistas que no lograban digerir la idea de una cosmonauta. El caso es que su hazaña la hizo merecedora de la categoría de Heroína de la Unión Soviética, y la catapultó políticamente hasta los círculos más elevados del gobierno, en donde llegó a formar parte nada menos que del Presidium del Soviet Supremo. Tanto enchiló a los hombres, que no fue sino hasta casi dos décadas después de su periplo espacial que otra mujer, Svetlana Savítskaya, viajó al espacio. Valentina resultó ser un amargo trago incluso para los astronautas rusos, muchos de los cuales trataron de denigrarla. Entonces, ¿qué podía esperarse de la NASA o la prensa gringa?
    Pero Chaika no se conformó con su éxito como cosmonauta sino que obtuvo la más sólida preparación académica para participar por muchos años en la carrera que Rusia sostuvo por la conquista del cosmos. Se graduó como ingeniera espacial en l959, y en 1971 obtuvo un doctorado en ingeniería. Sin embargo, pese a todo el glamour del que fue rodeada, ella siempre se mantuvo en una especie de semi penumbra de la cual nunca salió. Mientras los astronautas de Estados Unidos se convertían en “estrellas cinematográficas” y se enriquecían gracias a la publicidad que les hacían, Valentina prefirió pasar inadvertida. Pero a pesar de su carácter retraído y humilde, no pudo evitar que le dieran innumerables condecoraciones y títulos; incluso un congreso celebrado en Londres en el año dos mil la nombró, con todo merecimiento, “La mujer del siglo XX”.
    La hazaña de Chaika no tiene parangón en la historia; y si se considera la calidad de la nave en la que realizó su vuelo “La Gaviota”, tenemos que admirarla mucho más. La Vostok 6 era una especie de barril metálico carente de todos los adelantos y refinamientos que hoy protegen a los cosmonautas. Era una verdadera trampa mortal, pero Valentina, haciendo honor a su nombre (valor), salió bien librada y dio un ejemplo a la humanidad, pero en especial a los arrogantes gringos. Pero más allá del campo de las vanidades políticas, su hazaña invade un terreno mucho más sutil y delicado por las pasiones que involucra: la igualdad de los sexos. Chaika fue como las pioneras del antiguo oeste y les dijo a los hombres: “donde ustedes vayan, nosotras vamos, y más lejos; y lo que ustedes hagan, nosotras lo mejoramos”. Valentina hizo posible que los norteamericanos se vieran compelidos a abrir los programas de la NASA a las mujeres norteamericanas, lo cual culminó con la hazaña de la guapa Sally Ride, quien en 1983, siguió la ruta marcada por la Gaviota Soviética, y se convirtió en la primera dama americana en el espacio.
      Desde luego que en todo esto hubo mucha política de fondo (era el apogeo de la guerra fría), pero eso no le resta méritos a la Tereshkova. Y es por eso que debemos señalar la actitud mezquina de la prensa norteamericana ante la hazaña de la chica de Maslennikovo. La máquina publicitaria del país campeón de la libertad de expresión y pensamiento, hizo gala de la más ruin actitud que pueda imaginarse. Y lejos de admitir el grandioso paso que esta mujer había dado en la carrera por la conquista del Cosmos, se dedicaron a denigrarla de las más viles y rastreras formas. Ni siquiera el hecho de que fuera una dama les mereció la menor consideración, y debieron pasar años para que el gran público norteamericano, en especial las mujeres, se dieran cuenta del auténtico valor de la proeza de su congénere rusa.
   “¡Aquí Chaika, aquí Chaika! Veo en el horizonte una raya azul: es la Tierra. ¡Qué hermosa! Todo marcha espléndidamente”.
De nuestra parte: ¡Gaviota, feliz aniversario de tu vuelo!
Espacialmente
RIS.

miércoles, 12 de mayo de 2010

362 No sucumbas ante la rutina de los días

362    “LA CHISPA”    (octubre 2007)

Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”

NO SUCUMBAS A LA RUTINA DE “LOS DÍAS”

     Estimados amigos-as, nunca utilicen los días de su vida como los peldaños de una escalera, y jamás digan: “Qué dicha que ya hoy es sábado para llegar al domingo”. Independientemente del nombre que tengan, cada día es una aventura en sí, y el que nos toca vivir HOY, es el más importante de todos. Cada día es una odisea que debemos vivir a plenitud, desde el desayuno hasta el momento cuando llega la hora de dormir. Y la única oración al final de cada uno de ellos debe ser: “Gracias Vida, por el día que viví”. Por eso, no debemos verlos como estorbos para llegar a tal o cual fecha, pues puede ser que esa nunca llegue. Además, el que vive en el futuro, está muerto en el presente.
    Cada día debe vivirse intensamente y a plenitud, como si fuera el único sorbo de agua con el que contamos en el desierto. O la última bocanada de aire de la que disponemos. Cada día debe glorificarse porque puede ser trascendente en nuestras vidas: nacimiento de alguien, inicio de algo bueno, ruptura de alguna relación, encuentro con un amor, recepción de una buena noticia… o el último de nuestra vida. No los veamos como gradas sino como la meta alcanzada en nuestra existencia, el triunfo, la realización de todo. ¡Llegué al 19 de octubre del 2007! Es un gran día y voy a disfrutarlo viviendo. Solo eso. ¿Y por qué es importante? ¡Porque estoy vivo! No importa cómo. Incluso enfermo, porque el don de la Vida me confiere la Esperanza de que al concluir la jornada cotidiana, estaré mejor porque habré hecho de este mi día ideal, mi mejor esfuerzo, el más lleno de ilusiones. Habré tenido tiempo para soñar con un mejor mañana pero sin descuidar el presente, el almuerzo que comeré en compañía de quién sea. Disfrutaré de los buenos amigos, de los compañeros de trabajo; incluso de los majaderos que me fastidian, porque me hacen apreciar los buenos momentos que vivo con la gente agradable y con mi familia.
      Hoy debe ser un día fabuloso, el más importante de todos, porque es con el único que cuento hasta el momento límite del último pensamiento. Y si no pasa nada fortuito, al final podré hacer el resumen de lo bello que fue todo. Trataré de hacer de las rutinas que me asfixian, pequeñas contingencias divertidas. Veré a todos los demás, contando a los necios, como si fueran mis hermanos de verdad. O como si fueran mis hijos, y así tendré la capacidad para hacerlos parte agradable de la gran aventura cotidiana que es mi vida. No dejaré que los prejuicios o mi mente inflexible y rutinaria me impidan ver las cosas buenas que hay en todos, por desgraciados que me parezcan. Hoy amanecí frente a un día de Gracia, de Fiesta, Feriado, Domingo, Bellísimo y lleno de Sol (aunque este no se vea), y lo voy a disfrutar hasta la última gota, aunque tenga que verle la “jacha” a mi jefe durante ocho horas; o que tenga que soportar a mis pesados compañeros de trabajo. Nadie es tan importante para convertir ni UN SOLO INSTANTE DE MI VIDA en una pesadilla, NADIE. Ni siquiera aquellos a quienes tanto amo, porque mi Vida es mía y solo cuento con una; por lo tanto, no voy a malgastarla planeando desquites ni pequeñas miserias que solo tienen cabida en los corazones de la gente mezquina. Yo tengo este Día y soy muy afortunado por eso; además, soy un ser humano grandioso, demasiado importante para desperdiciar mi tiempo en acciones que nada contribuyen a la felicidad de los demás… o la mía.
       Y como este día es tan único, tengo que VIVIRLO lo más feliz que me sea posible, sin considerar ni la más insignificante de las rutinas como algo molesto o doloroso. Esta esplendorosa mañana he visto el Rostro de la Vida desde la ventana de mi casa… y me ha sonreído. Además, me dijo: “Has amanecido, sé dichoso y cántale a las cosas buenas, disfruta ante el Arcano del tiempo, porque no sabes cuando no habrá más mañanas para ti. Pero mientras estés aquí, canta, baila, sonríe y comparte tu alegría con los demás, sin importar que ellos no entiendan el porqué de tu euforia ni por qué estás tan alegre; solo trata de contagiarlos, pues la felicidad es tan dulce y pegajosa como la miel”. Cada día es un Don, un regalo del cielo que tenemos que recibir con humildad, placer y la firme determinación de convertirlo en la aventura más importante de toda la vida. Más trascendente que todos los del pasado porque ya se fueron; y más significativo que los del futuro, porque esos puede que no existan para ti. No cometas la herejía de considerar que hay días aburridos. Cada HOY es una promesa de felicidad que tú DEBES realizar. Tus días no deben ser una rutina de horas que te acercan al fin de semana, a las vacaciones o al día de pago. Es cierto que esas cosas son importantes, pero no tanto como el maravilloso disfrute de la Vida, por el simple hecho de estar vivo. Tu deber es convertir cada día en un acto deliberado de Júbilo. Haz tu felicidad, fabrícala con los elementos que la Vida te proporciona; son muchos, y solo tienes que buscarlos con el tercer ojo, la intuición y el deseo de compartir. Pero más seguramente, siguiendo la vía del Amor, aunque solo sea el amor por ti mismo. Es válido.
     No sucumbas ante la rutina de los días, NO TIENES DERECHO a convertir el más glorioso de los privilegios, la Vida, en una retahíla de quejas, lamentos, pesimismo y amargura para ti y los demás. Sonríe, aunque te esté llevando puta, y nunca enseñes tu cara amarga a los demás, pues nadie se merece que lo metan dentro de la fase siniestra que todos llevamos dentro. Basta y sobra con la propia. Sé portador de ilusiones, pues cuando estas terminan se acaba la Vida, aunque sigamos respirando.
    HOY es el MEJOR día de tu vida; disfrútalo como si fuera el último, y no te quejes de idioteces sin importancia. Piensa con seriedad en los múltiples problemas verdaderos que tienen los gatos, y estos nunca protestan; al contrario, son los maestros del “relax”. Goza de este día, que será el último de innumerables personas en todo el mundo; también puede ser el tuyo, o el mío. Ilumina la vida de los demás con tu Alegría. Todos te lo agradecerán aunque no entiendan el porqué. Deja una estela de placer y dulzura detrás de tu viaje por la vida. Haz que los demás sonrían cuando se acuerden de ti. Ese será tu mejor legado para cuando ya no estés.
Alegrescamente
RIS

lunes, 10 de mayo de 2010

189 Los emigrantes

189     “LA CHISPA”

Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”.

LOS EMIGRANTES

    Solo hay dos tipos de emigrantes: el que tiene dinero y practica esta actividad por el placer de la aventura, y el que lo hace por necesidad. El fenómeno de las migraciones en consustancial al ser humano y está ligado al más básico principio de supervivencia. Las grandes migraciones humanas siempre se han producido por una sola razón: la búsqueda de alimentos. Antes era muy fácil, pues había mucho terreno y muy poca gente; además, se puede decir que casi toda la humanidad se encontraba en un grado de avance tecnológico muy parecido. Pero cuando empezaron a darse las culturas con mayor desarrollo y esplendor, de inmediato se convirtieron en imanes irresistibles para millones de seres que se movilizaban hacia estos centros de riqueza y abundancia. Entonces comenzó a fortalecerse la unidad nacional ante los extranjeros, y empezó el “nacionalismo”. Se erigieron las barreras territoriales, sociales, legales y sicológicas, las cuales dieron nacimiento a los conceptos de “nosotros” y “ellos”. A la separatividad y todos los prejuicios nacidos al calor de la competitividad y al afán de prevalecer sobre otros grupos.
     Todos los inmigrantes son “raros”, y lo que es raro engendra desconfianza, y esta lleva al miedo, y el miedo al odio. Toda una cadena irracional formada sobre la base de los prejuicios. Es por eso que cualquier movimiento invasor de inmigrantes tiende a causar cierto resquemor entre los miembros del pueblo invadido. El nativo opta por cerrarse y cerrar las puertas de su hogar y su mundo al que considera un intruso. Le demuestra su odio, mala voluntad o envidia de las más diversas maneras, las cuales van desde las generalizaciones infundadas hasta las agresiones personales. Se puede decir que todos los pueblos son xenofóbicos en alguna medida, la cual guarda relación con el desarrollo sicológico de su sentido de nacionalidad. Los países fuertemente nacionalistas, son proporcionalmente intolerantes con los extranjeros. Es el caso de Alemania, nación dotada de un poderoso sentido racial y nacionalista que los ha llevado a innumerables problemas. Y véase que su natural xenofobia ni siquiera tiene un verdadero carácter racista, sino que es una cuestión sicológica en los casos normales, y una aberración en los extremistas cabezas rapadas y otros grupos neonazis. Se puede decir que tienen un mal concepto de los polacos, a los cuales menosprecian y tratan de vagos y otros epítetos denigrantes por el estilo, a pesar de que estos son tan europeos como ellos. A los turcos los consideran una especie de lacra molesta a la que no queda más camino que soportar. Y si es hacia los árabes, negros o latinos oscuros, su mala voluntad es terrible.
     El ejemplo de los alemanes es el más notorio por la forma de ser de estos; su franqueza al expresar sus emociones es tan brutal, que hacen que cualquier animadversión en ellos, alcance un nivel de grosería que otros pueblos suelen disimular en mejor forma. Caso de los ingleses, franceses y otros. Es una cuestión cultural que ni siquiera tiene que ver con la reciprocidad o la historia, pues naciones como España e Italia, tradicionales emigrantes en masa, ahora que han logrado un gran desarrollo económico y social, notorias capas de su sociedad se han vuelto bárbaramente racistas. Gente que anduvo dando lástima por todo el mundo, ahora presentan una actitud que dice muy mal de ellos y su memoria histórica colectiva. Pero eso es natural dentro de ciertos límites. A nadie se le puede obligar a querer a los extranjeros, así como no se puede forzar los sentimientos hacia aquello que no nos gusta. Que quede claro que nadie está obligado a querer a los foráneos, fraternizar alegremente con estos ni a sacrificarse por ellos. Nadie puede ser compelido al menoscabo de sus intereses económicos para servir a los de afuera. Ningún nacional puede ver con buenos ojos el deterioro de su condición económica personal o familiar, cuando esta se produce como consecuencia de imposiciones cuyos destinatarios sean gente extraña. Eso es natural.
    Sin embargo, hay que saber distinguir muy bien las causas que llevan a una xenofobia irracional y sin fundamento alguno más que la suspicacia, el que dirán o las calumnias masivas. O peor aún, de las generalizaciones arbitrarias o malignas. Hay que distinguir entre la inquietud natural que produce una masa considerable de inmigrantes, y los prejuicios nacidos al calor de las suposiciones y los miedos. Desde luego que los emigrantes constituyen una corriente invasiva a la intimidad de cualquier pueblo, pero ese ha sido, es y será, el destino de la humanidad como un todo. Ese fenómeno jamás ha parado ni se detendrá mientras las condiciones que le dan origen persistan. Este es un asunto de todos; ningún ciudadano consciente puede alegar que “ese no es su problema”. La emigración es problema de todos, pues nadie emigra porque sí. Irse de la patria es morir a poquitos; para el emigrante es dejar jirones del alma y corazón por cada uno de los recodos del camino que lo aleja de la tierra que lo vio nacer. Emigrar es agonía que requiere de un valor que va más allá de la comprensión de las personas insensibles. Emigrar es quedarse sin alma, es dolor, es martirio silencioso que tiene que sobrellevarse en soledad y amargura disimulada. Reír con el corazón sangrando y el amor estirado hasta la lejana tierra. Emigrar es morir dolorosamente un poquito cada día. Emigrar es arrinconarse en los recuerdos y allí llorar o reír a placer. Por eso los emigrantes ríen juntos, lloran juntos, se consuelan unidos, porque cada uno ve en los suyos, una parte viva de la lejana y querida tierra. Y ante el rechazo y el odio de sus anfitriones, se galvanizan, se curten y se hacen tan duros como el acero, la única forma de sobrevivir ante la adversidad.
      Hay que tener un coraje increíble para aventurarse en las inhóspitas arenas del desierto y las peligrosas aguas del Mediterráneo, para ir en busca de un sueño de libertad y abundancia a una Europa fría. Hay que ser un auténtico titán para lanzarse a las terribles y tempestuosas aguas del Caribe, infestadas de tiburones, sobre el frágil sostén de un neumático, para ir en busca de una quimera. Como la madre de Elián Guerrero. Hay que estar en el límite de la angustia, para meterse entre el tren de aterrizaje de un avión para huir en la búsqueda de una mejor vida. Había que ser mucho más que un hombre o una mujer, para lanzarse a través de los miles de obstáculos mortales que separaban a las Alemanias. Hay que ser un héroe de verdad para ir en busca de ese sueño de libertad y abundancia que hay detrás de la enorme barrera que los Estados Unidos han erigido en su frontera con México. Cada emigrante es una historia de dolor y angustia, pero sobre todo, de soledad, miedo e inseguridad.
     El emigrante es un problema de todos, porque todos, en alguna medida, con nuestros actos o indiferencia, hemos ayudado a crear las condiciones de injusticia que son la matriz de este problema de carácter mundial. Con nuestra deliberada complacencia, vemos como ciertos pueblos abusan de los más débiles, y nada hacemos para evitarlo. África está en la ruina, desertificada y hambrienta, porque los europeos la depauperaron hasta lo indecible; gran parte de Asia sufre lo mismo por la misma causa; y la América Latina no se queda atrás. Estas tierras seguirán siendo fuente de enormes masas migratorias hacia cualquier lugar en donde haya comida, sin importar las consecuencias, porque la causa es materia de vida o muerte. Así que, o resolvemos el problema entre todos, o todos sucumbiremos ante el peso de lo inexorable. Nadie puede lavarse las manos y decir que ese es un problema de los cubanos, mejicanos, nicas, árabes, salvadoreños o africanos y que solo ellos pueden y deben resolverlo. Eso es cerrar los ojos ante la realidad y hacer como el avestruz. Cualquier problema de cualquier ser humano en cualquier parte del mundo ES MI PROBLEMA, porque todos somos, nos guste o no, células de un único organismo llamado Humanidad, independientemente de cuál sea mi color, lengua, creencias o nacionalidad.
Incluso los judíos, con todo el resentimiento y odio que les profesan a los egipcios, tienen una ordenanza sagrada que los conmina en términos muy claros: “No torcerás el derecho del extranjero, ni del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda, sino que te acordarás que fuiste siervo en la tierra de Egipto y que de allí te rescató tu Dios”. (Dt. 24-17 y 18). Hoy por ti, mañana por mí.
    El emigrante es problema de todos.
    Si le gustó o no esta “Chispa”, no deje de pensar en su contenido, mucho más allá de las emociones y el malestar que causa una situación de incomodidad pasajera. Nunca se arrepentirá de extender su mano al prójimo, sobre todo, cuando este le cae mal, porque ¿qué mérito tiene ayudar a los que queremos o no necesitan?
Fraternalmente
RIS.

domingo, 9 de mayo de 2010

788 ¿Podemos confiar en la Astrología?

788   “LA CHISPA”    (3 mayo 2010)

Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”

¿PODEMOS CONFIAR EN LA ASTROLOGÍA?
    
     Depende… del astrólogo y del método interpretativo que utilice. De la escuela. Desde luego que, como toda actividad humana, entraña el riesgo de la interpretación de los hechos, ya que los mismos pueden ser entendidos de diversa manera, según la óptica del astrólogo. Como se dijo anteriormente, es una ciencia social y, por lo tanto, sujeta a una serie de factores subjetivos; pero en líneas generales, se puede decir que es confiable, si se cumplen los requisitos arriba señalados: un astrólogo competente y una escuela reconocida. ¿Pero cómo podemos calificar esos dos aspectos? Para el neófito no hay manera alguna. De ahí que debe estudiar, preguntar… pero lo más seguro es adscribirse a alguna escuela seria (un tanto mística) y aprender los fundamentos de cómo se hace una Carta Astral, esa es la parte astronómica, que demanda precisión y conocimientos. Es difícil y lento, pero es el mejor camino. Algunos nunca pasan de conocer la mecánica externa… otros más intuitivos llegan a convertirse en maestros de esa ciencia. Todo depende…
      Hay muchas corrientes, pero las de mayor autoridad son la de Allan Leo y la de la Sociedad Rosacruz, fundada por el ocultista y astrólogo Max Heindel. Ambos hombres dedicaron su vida al servicio espiritual de miles de personas a las que ayudaron de las más variadas formas. Su obra habla por ellos y no es necesario agregar nada más a su confiabilidad como personas. Lo otro, la veracidad de la información que poseían, es un asunto de fe, de confianza y sentido común que cada persona puede contrastar con su propia realidad.
Max Heindel decía que NO se debe hacer el propio horóscopo por ciertas razones que entrañan peligro, pero esta es la mejor forma de verificar la realidad de las predicciones de la Carta. Como todos mentimos y tenemos una imagen ficticia de lo que somos, podemos desconcertar al astrólogo cuando tiene que decirnos ciertas verdades desagradables que aparecen en la Carta Astral. Y esto suele ser muy engorroso. Razón que lleva a que muchos astrólogos se nieguen a hacer horóscopos de sus amigos y personas conocidas que aparentan ser “buena gente”. Hay quienes desempeñan tan bien su papel de buenas personas, que las respuestas que nos da la carta acerca de ellos parecen estar equivocadas. Y es por eso que el astrólogo debe ser capaz de ignorar las apariencias y confiar en sus conocimientos y la voz de los astros, los cuales parecen ser infalibles, si se sabe interpretar su mensaje. Y eso hace que cualquier persona que consulte, termine por aceptar las verdades derivadas de un buen análisis astrológico. Sobre todo, en dos aspectos trascendentales: el carácter y la salud.
       Claro que existe una multitud de charlatanes que han hecho de esta ciencia su modus vivendi, y para tener abundante clientela, tienen que hacer de ella un elemento de complacencia a la vanidad de los usuarios. Como el horóscopo de los periódicos, en donde todos somos nobles, dulces, buenos amantes, deseables, con muchas perspectivas de hacer fortuna y otras zarandajas por el estilo. Si recordamos que la “astrología populachera” se sostiene en cuatro columnas que satisfacen las aspiraciones de todos, se comprenderá por qué esta se ocupa siempre del dinero, viajes, amor y salud. El matrimonio es uno de los grandes ganchos de la “astrología”, y ligados a este, se encuentra el dinero, la salud y los viajes. ¿A quién no le cuadra eso? ¿A quién no le gusta que le pronostiquen que tendrá un encuentro amoroso con Jessica Biel o Robert Redford en Florencia y que, además, se ganará la lotería navideña? Desde luego que conservando una salud de acero inoxidable, porque si no, la cosa no está completa. Así que sobre esa plataforma gira la “astrología popular”, pues eso es lo que le gusta a los consumidores de este tipo de arte adivinatorio.
La Astrología seria, por supuesto, se concentra en otros aspectos más relevantes del ser humano, como el carácter y la salud. Pero sin importar que usted crea en la reencarnación, el karma y el largo ciclo de la vida, puede concentrarse en cosas que son verificables con solo ser objetivo y honesto. Y con esa actitud, enfrentar las conclusiones de su carta astral. Desde luego que si usted es una persona obstinada en creer que es especial, superior, buena, altruista, simpática y llena de virtudes, es seguro que no encontrará agradable ciertos pronósticos de su horóscopo, ni siquiera le parecerá interesante. Si usted se cree como la reina Victoria, la hermana Teresa, Platón, Jesucristo o Napoleón Bonaparte, se desencantará de lo anodina que puede resultar su carta astral. Y la verdad es que la casi totalidad de las personas somos eso: seres ordinarios sin nada relevante que nos distinga de la masa. Esa es la causa por la cual los horóscopos verdaderos resultan tan poco llamativos; porque son como las vidas de sus dueños. También es por eso que los buenos astrólogos encuentran que su trabajo es muy rutinario en el campo de las predicciones de la personalidad o el carácter; y es por eso que dedican la mayor parte de su esfuerzo a los análisis que tienen que ver con la salud, lo cual sí resulta verdaderamente útil y beneficioso para la gente.
Muchas personas quieren que sus horóscopos estén llenos de cosas bellas, sorprendentes y grandiosas, como si ellos fueran eso. Y como esa es una necesidad de necios, se convierten en los candidatos obligados a ser víctimas de los timadores de la “astrología”. Estos les endulzan el oído con toda clase de majaderías que nada tienen que ver con la realidad, y como son personas inescrupulosas urgidas de dinero, no tienen empacho alguno en hacerles creer todo tipo de disparates que sean del agrado de sus clientes.
       Analice qué clase de persona es usted, eso es muy simple. Qué ha logrado en la vida y cuáles han sido sus conquistas. Y si estas concuerdan con la mediocridad del promedio, ¿cree usted que en su horóscopo podrían salir cosas grandiosas que le pueden pasar o le hayan sucedido? ¿O que vendrán en el futuro? Esa demanda de cosas sensacionales por parte de los clientes, es lo que hace que los charlatanes de este oficio se vean forzados a inventar toda clase de fantasías para satisfacción de aquellos. Nuestras vidas simples y mediocres son el primer indicador de lo que somos y de lo que podría salir en el horóscopo. Pero si nos concentramos en el estudio del carácter (karma) entonces sabremos las razones por las cuales las cosas caminan así para nosotros. Que hay cosas que podemos cambiar con mucho esfuerzo, y otras que son parte del destino inevitable. Pero lo más importante es la información que podemos obtener sobre las tendencias de nuestra salud. ¿Verdad, mentira, farsa? ¿Ciencia, magia, sabiduría? Nada se puede afirmar dogmáticamente, pero usted puede comprobarlo personalmente, si tiene el valor para hacerse su Carta Astral y verificar honestamente si esta lo retrata o no. El fracaso aparente de la astrología se debe a que, como en el caso de las religiones, la gente anda en busca de milagros y sucesos trascendentes; personas ordinarias y sin ningún merecimiento, se creen dignas de ser protagonistas de acontecimientos superiores o de tener visiones de mundos extraños o cosas “sobrenaturales”. Esa es la causa de los desencantos y frustración de las personas: tener demasiadas expectativas sobre sí mismas. Creerse muy importantes.
Atrévase, para que opine con autoridad. La discusión está abierta.

 RIS

miércoles, 5 de mayo de 2010

758 El triunfo del carácter sobre la adversidad

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758    “LA CHISPA”                                                                             (6 febrero 2010)
Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”
EL TRIUNFO DEL CARÁCTER SOBRE LA ADVERSIDAD
            Cuando Mao Tse Tung les prometió a los chinos que en las próximas décadas serían la primera potencia mundial, me sonó como una broma de mal gusto; como un eslogan ideológico del que tanto abusan nuestros políticos y hombres de estado.  Viendo la realidad de lo que era la China en esa época, era más creíble la leyenda de Nessie, que la de ver a ese país a la vanguardia mundial.  Centenares de millones de gente famélica, y el acoso despiadado de los Estados Unidos, no daban margen para suponer un despegue económico y cultural de esa nación.  Pero los que como yo subestimaron el carácter de ese pueblo, tuvieron que rendirse y reconocer la increíble gesta del líder Mao, quien condujo a esa nación de la edad de piedra hasta la conquista de la energía nuclear y su salto a las estrellas.  En síntesis: a ser una potencia mundial en todos los niveles.  El triunfo glorioso del carácter ante la adversidad.  Pueden decir lo que quieran: que hubo injusticias, tiranía, ajusticiamientos y de todo, pero el objetivo se logró.  Si hubo que pagar ese éxito con unos cuantos miles de vidas, les resultó muy bien.  Después de todo, ellos tienen mil trescientos millones de habitantes. 
            La Gran Marcha no ha terminado todavía.  Ya concluyó en China, pero recién empieza por todo el mundo.  Las huestes de Mao Khan, han empezado a desplazarse por el planeta; su expansión y conquista es imparable, sobre todo porque se está realizando de una manera silente, sin armas, sin estridencia ni poses altaneras rodeadas del dolor que acarrean las acciones bélicas.  Las hordas del Celeste Imperio ya iniciaron la Gran Marcha Mundial que les prometió su líder.  Pero es una conquista pacífica, sin armas, sin dolor ni sangre.  Sus guerreros son comerciantes, industriales, vendedores, dueños de supermercados, restaurantes y tiendas de todos los tamaños con todas las mercancías imaginables.  Cuentan con 500 millones de esos soldados.
            Cuando los Estados Unidos les abrieron las puertas al comercio mundial, jamás imaginaron las consecuencias de semejante maniobra; tampoco los europeos.   Ahora, sin disparar un tiro, sin bombardear ni invadir países, la China está ganando la batalla global.  No hay línea de productos industriales que ellos no tengan en oferta en sus vastos arsenales manufactureros.  Pueden suplir a toda la humanidad de lo que esta necesite.  Se nos dice que han creado ciudades enteres con el fin específico de fabricar uno o dos productos como calzoncillos o medias.  Zapatos y fajas.  Telas o muebles. 
            En China se ve de todo: quinto, cuarto, tercero, segundo y primer mundo; pero toda esa sociedad se está moviendo, como un todo, hacia una meta común: la riqueza.  Y para eso cuentan con los atributos necesarios: 1º) una disposición al trabajo que va más allá de la comprensión occidental.   2º)  Capacidad de ahorro bajo cualquier circunstancia.  Y aderezando esas dos virtudes claves, están la paciencia y determinación que los ha hecho vencer, por milenios, todos los vaivenes de la adversidad.  Es un pueblo que no llora, que no se lamenta ni anda implorando la caridad de nadie; solo anota en su larga bitácora, las experiencias dolorosas para confeccionar con ellas su manual de conducta.  Familiarizados con el sacrificio y el dolor, se han convertido en una raza de acero que no teme a nada ni considera imposible ninguna meta.  Muy bien han aprendido las lecciones que les dieron los europeos, gringos y japoneses; y sin quejarse, hicieron de ellas la guía que están aplicando ahora de forma mejorada.  La conquista ECONÓMICA Y TECNOLÓGICA es una guerra en la que no causan muertos, odio ni resentimientos de los pueblos subyugados; talvez un poco de envidia de comerciantes e industriales criollos.  Tampoco ellos se desangran como lo hacen los Estados Unidos y todas las potencias que creen que las guerras agresivas y de invasión son la solución a sus economías.  Ese brutal esquema ya ha sido superado por los chinos, y les están dando una lección extraordinaria.  Sin matar a nadie, son bombardear ningún país, sin amenazas ni bloqueos están conquistando el mundo.  Es la cátedra, mejorada, de lo que hizo Japón después de la guerra.  Lo que no pudieron hacer por las armas, lo hicieron con la tecnología y el comercio: se apoderaron de USA.  Y Japón lo hizo sin recursos.  China le lleva ventaja pues tiene un territorio gigantesco, la mayor población mundial, la tecnología y la voluntad férrea que le ha permitido sobrevivir a todas las tragedias a que se han enfrentado por milenios.
            Lo de China es la gran lección que deberíamos aprender los latinos.  Ellos hicieron su fortuna a base de TRABAJO, sin préstamos de nadie, y bajo la amenaza feroz de todo el occidente liderado por los yanquis.  Y a pesar de todo eso, se impusieron y están a unos pocos años de realizar el sueño del visionario de Hunán (Khan Mao Tse Tung).   Sin embargo, eso no se logra con solo desearlo y pensar que la bonanza y los cambios nos van a caer del cielo, de los préstamos o de las limosnas de los organismos internacionales.  Tampoco será el producto de nuestra organización política actual, la llamada “democracia”.  Nosotros somos pueblos indolentes que necesitamos algo de “sufrimiento” para que aprendamos a valorar lo que tenemos y lo que podemos lograr con eso.  Tenemos muchas cosas que aprender y poner en práctica: trabajo, paciencia, planificación, decisión y comprensión plena del poder que tenemos como individuos y como colectividad.  Debemos tomar en nuestras manos nuestro propio destino y dejar de ser unos atenidos que suponen que los partidos o los políticos van a resolver nuestra situación.   Mientras seamos unos crédulos de las fantasías cívicas publicadas en los textos de escuela, seguiremos siendo manadas dóciles e incapaces de progresar si no es mediante la política o alguna de las otras vías ilícitas e injustas que nos ofrece el capitalismo democrático.
            Sin  importar que nos sean simpáticos o no, debemos analizar el ejemplo chino y ver de qué manera podemos imitarlo.  No es ningún secreto escrito en mandarín o cantonés.  Es muy simple y está a disposición de todos; la cuestión es si tenemos la VOLUNTAD para aplicarlo.  Si estamos dispuestos a someternos a la “adversidad” que significa trabajar duro y ahorrar.  Como el chino de la pulpería de la esquina de mi barrio.
            Por si las moscas, hay que ir aprendiendo algunas palabritas en mandalín.
            Chinescamente                    (¿Ya llegó el tsunami chino a sus países?)
                                   Ricardo Izaguirre S.                                
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63 Cocorí

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63    “LA CHISPA"          (mayo 2003)
LEMA: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”
COCORÍ: LA MANZANA DE LA DISCORDIA DE LA COMUNIDAD LITERARIA
            En la película “El planeta de los simios”, Charlton Heston agradecido por los servicios y protección que ha hecho de su vida la mona-doctora de la aventura, le pide que le permita besarla, a lo cual ella accede un poco reticente y sin omitir un comentario que a todos nos hace reír desde el fondo de nuestros propios prejuicios que, desde luego, consideramos que son los válidos: “¡Ay!  Pero es usted tan feo...”.   Y ¿por qué nos parece jocosa la expresión de esa ¿monita? que, evidentemente, es la fea del cuento?   ¿Pero fea desde qué punto de vista?  Véase que allí la mayoría son ellos y, por lo tanto, son los “normales” y adecuados, y cualquiera que sea diferente de ese modelo es el raro, feo... y digno de menosprecio y de ser segregado.  No importa que sea blanco, rubio y de ojos azules como Charlton.  Todo lo que se sale del patrón o mayoría es raro; y lo raro no lo entendemos, y lo que no entendemos nos da miedo.  Y todo aquello que nos da miedo, se convierte en el enemigo que debemos destruir si preguntar el porqué.
            En el planeta de los simios el asunto es de prevalencia de los patrones sociales lo que determina qué es bello y qué, feo.  Y la paradoja es que siendo ellos los feos (según nuestro criterio), en “su” planeta son los bellos, a despecho de los estándares fijados por los blancos en el nuestro.  ¿Nos dice algo esta contradicción?  Que todo depende de qué tan hepáticos sean los conceptos que tengamos acerca del problema.  Además, del aspecto cultural y social desde el cual enfoquemos la cuestión.  El racismo se siente más fuertemente dependiendo de la propia sensibilidad y educación que tenga el individuo discriminado.  ¿Qué tan sensitivo soy ante la discriminación?  ¿Soy tan hipersensible que me considero discriminado si alguien pronuncia la palabra “negro”, aunque se esté refiriendo al color de un carro?  Si es así, entonces es una cuestión patológica que cae dentro del campo de lo irremediable.  Si soy negro, trompudo y de pelo ensortijado, nada hay que pueda hacer para remediarlo, a menos que tenga tanto dinero como Michael Jackson.   Y si vivo dentro de una sociedad de blancos, ¿cómo hacer que estos cambien según mis gustos y patrones?  Y si pudiera hacerlos cambiar, ¿qué es lo que quisiera que cambien en su conducta?   Y de ser eso posible, ¿cómo sabría qué es lo correcto entre esas disposiciones que yo pudiera escoger acerca de la voluntad de los demás?   Y la pretensión de determinar cómo deben comportarse conmigo los otros ¿no es un atropello peor que cualquier discriminación?  En síntesis, como negro, ¿qué es lo que quiero de los blancos?  ¿Imponerles qué?  ¿El silencio, la sumisión, que no hablen, que no me critiquen porque tengo una mujer blanca y rubia, que no me vean, que eliminen las palabras “mono”, “negro” y “negrito” de su lenguaje?  Y si pudiera lograrlo, ¿no sería eso un terrible abuso de poder, tan reprobable como cualquier forma de  discriminación?   Como negro, ¿qué es lo que quiero de los blancos?  ¿Que me respeten, que no hagan chistes de mi color, de mi forma física ni de mi cultura?  Esa es una utopía fuera del alcance del hombre, irrealizable y absurda.                                                                                            Se hacen chistes de los santos, de las monjas, de los curas, de los apóstoles, de Jesucristo e incluso de Dios.  Y ni qué decir del infierno de chascarrillos que se sacan a costillas del Diablo.  También de los judíos y su tacañería.  Hay chistes de las suegras, de las mujeres, de los tartamudos, de los rencos, de los tuertos, de las loras, de los chinos, de los gallegos, gringos y, sobre todo, de los nicas.  Entonces, ¿por qué no deberían de hacerse de los negros?   Yo he escuchado a un negro amigo mío, feliz, contando una retahíla de chistes hirientes y ofensivos acerca de los nicas.  Pero cuando lo interrumpí para contar un chiste de negros, me echó una mirada de enojo y se retiró de la sala con rumbo a la cocina.  ¿Entonces?
            Debemos empezar por definir en qué consiste la discriminación, y si esta constituye un acto perjudicial en el aspecto físico (golpes, palizas, persecución, maltrato), moral o económico.   En el caso de la obligatoriedad de leer a “Cocorí” o cualquier otro libro, me parece que efectivamente hay discriminación, porque esa obligatoriedad implica muchos millones de colones en los bolsillos de los privilegiados dueños de los derechos de autor de esa obra, lo cual nos lleva a la cuestión económica.  Un cuento dice que un niño le decía a la mamá:  “Mami, mi hermano está lamiendo la olla; ¿se la quito y la lamo yo?”  Esa si es “una buena razón” para oponerse a la obligatoriedad de leer a “Cocorí”, pero no el sinnúmero de subterfugios que han argumentado en la prensa los interesados.  Porque el pretexto de que la “bella niña blanca y rubia de ojos celestes” confundiera a “Cocorí” con un mono, no creo que sea una razón válida para impugnar la obligatoriedad de la lectura del cuento.  Si se aplicara ese principio de la INQUISICIÓN a todos los libros que tienen algún concepto que ofende sensibilidades raciales o sociales NO HABRÍA LITERATURA.   Si una minucia como esa fuera la causa para prohibir libros, no existirían “La Locura” ni “El Quijote”.  Si por utilizar la palabra negro fuera, no hubiera visto la luz “Otelo”, ni tantas otras obras en donde se utiliza la palabra negro.  No podrían describirse los procesos de la herencia melánica, si los autores se vieran imposibilitados para utilizar las palabras “negro puro” y “blanco puro”, con las que se inicia la definición de ese proceso biológico.
            ¿Y el daño moral?   Ese es indefinible en este caso, y cae dentro del campo de la hipersensibilidad particular de cada individuo.   Para aquellos que han hecho de la “negritud” su caballo de batalla y su estandarte para escalar posiciones sociales o políticas, es lógico que el problema de “Cocorí” sea una bendición caída del cielo.  Darle salida violenta a sus propios resentimientos y frustraciones, utilizando como mascarón de proa una simpleza literaria que quizás ni siquiera fue bien meditada por el autor, es una niñería.  O peor aún, una perfidia con fines malignos y separatistas, utilizados para consolidar intereses que nada tienen que ver con los verdaderos de la negritud, porque es muy fácil exacerbar los ánimos para montarse en la cresta de la ola racial. 
            Pero, ¿qué es el racismo, y cuál es el que hay en “Cocorí”?  ¿Que se utiliza las palabras negro, negra y negrito?  ¿O que la niña lo confundió con un mono?   ¿Y eso qué importa?  El hecho de que un niño blanco que nunca haya visto a un negro, y piense cualquier tontería al ver uno por primera vez, no debe ser motivo de semejante alharaca.  Tampoco esa apreciación de la niña le debe ser cobrada en forma tan virulenta al autor y, mucho menos, a todos los blancos, atribuyéndoles una culpabilidad racista de la que no son responsables.  En el cine norteamericano hacen centenares de películas en las que los negros salen en toda clase de papeles ridículos y humillantes, en donde son denigrados a la condición de animales; y sin embargo, jamás se ha dado una protesta de parte de ese selecto grupo de ciudadanos que hoy piden la cabeza de “Cocorí” y su autor.   ¿Será ideológico el racismo de “Cocorí”?  Porque todo el enredado problema existencial a que es arrastrado este jovencito, está marcado por una sola obsesión que gravita como trasfondo total de la obra: un envolvente y delicado cielo blanco con ojos celestes y pelo rubio de la niña sin nombre de Cocorí.  ¿Es esa entrega y rendición de amor del negrito Cocorí a la rubia niña, lo que molesta a los que quieren incluirlo en el Índice?
            “Cada oveja con su pareja”, reza un viejo refrán que deberían tener muy presente los que intervienen o discuten sobre cuestiones de racialidad.  Recordemos que el racismo es básicamente biológico.  Es una determinante y un imperativo biológico que tiende a la conservación de la especie cualquiera que esta sea, sin importar su color, tamaño o forma; con manchas o rayas, con cuernos o sin ellos, con cola o rabón.  No importa que sea gris, brillante, blanco, negro, amarillo, café o azul.  La Biología impone limitaciones a cada especie, y estas deben ser respetadas, so pena de entrar en conflicto con ella, lo cual es de consecuencias terribles.  Y ningún león, por lindo y fuerte que se crea se siente herido, discriminado o racializado, porque una tigresa no lo acepte como compañero sexual, o que lo vea tan feo como la doctora-monita a Charlton Heston.  Y después de esa primera barrera biológica común a todas las especies, incluyendo la humana, vienen los prejuicios sociales con los que los machos homo sapiens defienden a sus hembras. Eso se llama sentido de la “propiedad sexual” de los miembros de una raza, tribu, clan o nación.   Y una de las estrategias más comunes para afianzar ese dominio es desacreditar a los machos de otras razas, tribus o naciones.   Es algo oculto e inconsciente que se anida en lo más recóndito de esa fase oscura de la naturaleza del macho de cualquier raza.  Ningún blanco desea que sus mujeres blancas, rubias y de ojos celestes como la de Cocorí, se “encariñen” con un negro.  Eso es algo que todos los blancos y blancas pueden rechazarlo de los labios para afuera, pero la verdad es otra.  El racismo existe y nadie puede negarlo o, mucho menos, eliminarlo.  Este no desaparece matando a “Cocorí” o a la memoria de su autor.   Lo único que podemos aprender es como lidiar con él, de manera que se mantenga dentro de límites tolerables que no produzcan mucho daño.  Y para que eso suceda, solo hay un camino que NO es silenciar o limitar las libertades de los demás, sino acondicionar la propia mente acerca de cómo y de qué manera puedan afectarme las cosas que vienen de afuera.  Nadie puede impedir que la gente diga “NEGRO” con más o menos sorna; pero cualquiera puede controlar cómo le afecte oír ese sonido.
            No permitamos que se haga real lo que decía alguien: si a un blanco se le dice “Rubio hijueputa”, se enoja por lo de hijueputa; pero si a un negro se le dice: “Negro hijueputa”, se enoja por lo de negro.
            Si le gustó esta “Chispa” hágale copias y repártalas entre sus amistades. 

                        RIS

martes, 4 de mayo de 2010

784 ¿Qué tan confiable es la Astrología?

784     “LA CHISPA”            
Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”

¿QUÉ TAN CONFIABLE ES LA ASTROLOGÍA?

       Esta ciencia nos intriga a todos, incluso a los escépticos. Pero ¿hay algo de cierto en ella, o solo es un conjunto de supersticiones como cualquier religión? Sus defensores y propulsores dicen que son los remanentes de la “ciencia divina” que los Grandes Instructores entregaron a los hombres en los albores de la humanidad. Y que funciona de acuerdo con el gran reloj astronómico en el cual están inscritos todos los hechos pasados, presentes y futuros que afectan al Cosmos y sus moradores. Sus adversarios dicen que son patrañas e inventos de charlatanes y avivatos que, como los guías religiosos, lo único que han hecho es aprovecharse de la credulidad de la gente. Esos son los extremos: sabiduría divina y farsa total. Pero ¿qué hay en el intermedio? Demasiadas cosas que no se pueden ignorar del todo porque son DEMASIADAS COINCIDENCIAS. Y esto es lo que mantiene la fe de los creyentes en la Astrología.
      En la Doctrina Secreta se dice que es cierto que los antiguos recibieron esta instrucción en siete claves diferentes. Pero que estas se fueron perdiendo con el tiempo, de tal manera que el conocimiento genuino y total de esta ciencia se extravió para siempre. Pero ¿es eso verdad o solo una manera de encubrir una sabiduría que no debería vulgarizarse ni caer en manos de gente inescrupulosa? Podría ser… Recuerden que ese es el fundamento del ESOTERISMO. La Enseñanza Secreta NO se da a la gentuza incapaz de entenderla, y que lo único que puede hacer es profanarla. Claro que en su fase exotérica (de dominio público), la Astrología ha sido prostituida por infinidad de rateros y charlatanes de la peor ralea, con lo cual cayó en el desprestigio total hasta que, en el siglo XIX fue replanteada por el británico Allan Leo, un devoto de las ciencias ocultas y miembro eminente de la Sociedad Teosófica fundada por Madam Blavatsky. Y dada la personalidad y seriedad de este caballero, es lícito pensar que “algo” debe haber de cierto en el trasfondo de esta vetusta ciencia que ha cautivado la imaginación de millones de personas a través de la Historia.
      Cuando hablamos de la Astrología, debemos hacerlo con cierto respeto, sin importar cuánto la repudiemos o qué tan racionales y científicos nos creamos; como todo acervo humano, merece nuestra consideración aunque no necesariamente nuestra adherencia. Igual que la brujería o el hipnotismo. Y si estas producen efectos personales, sus causas deben ser estudiadas con detenimiento y no con burla y negación anticipada. La descalificación prima facie sin análisis ni estudio, es una posición dogmática y nada científica. Para descartar la posible veracidad de los “hechos” astrológicos, tenemos que estudiarlos desde todos los ángulos posibles, porque recuerden que esta no es una ciencia exacta o natural, sino psicológica. Y nada de esa naturaleza puede encasillarse dentro de moldes definidos. Otro factor a considerar es que aunque YO nunca haya captado un fenómeno determinado, NO significa que este no se produzca. Recuerden que jamás hemos visto la electricidad ni la radiación de fondo del espacio; tampoco los agujeros negros. Ni las microondas ni los átomos. Y sin embargo, creemos en todo eso por el “principio de autoridad” de la ciencia oficial, que mañana puede cambiar de opinión si nuevos descubrimientos así lo demandan.
     Como en el tema de la muerte ¿puede tanta gente estar equivocada? Millones de personas pueden dar fe de la exactitud de las predicciones astrológicas. Claro que hay que hacer una separación entre lo que es charlatanería y el alcance real de la astrología en los asuntos mundanos. Pero ¿cómo? Ese es el dilema que da pie a los malos juicios que se han emitido sobre esta actividad. ¿Cómo separar a los payasos de la gente seria que tiene información oculta (¿?) al respecto? Imposible saberlo y, menos, hacerlo. Solo un juicio sereno, imparcial y objetivo, puede hacer que los investigadores lleguen a conclusiones válidas; aunque dada la naturaleza de esta ciencia, nunca serán absolutas. Como no lo es ni siquiera la Historia o la Sociología. Ni la medicina o la siquiatría.
     Es obvio la Astrología no le dice que usted tendrá encuentros amorosos constantes con hombres o mujeres sensuales; tampoco si serán rubios, morenas, ardientes y con dinero. Eso está fuera del alcance de esta disciplina, y forma parte del arsenal de disparates que manejan los vividores del oficio. Pero SÍ es cierto que su carta puede indicar que usted es una persona LUJURIOSA. Estadísticamente, está comprobado más allá de toda duda, que las personas que tienen determinadas posiciones astrales, padecen de ese vicio con mayor o menor intensidad. Así que los “astrólogos” (que algo saben) pueden agregar a ese hecho, todo los matices más o menos comerciales que se les puedan ocurrir para halagar al cliente. Una mujer lujuriosa, TENDRÁ MUCHOS AMANTES; sin importar el color de los ojos de estos. Esa ya es una “coincidencia” forzada que viene a confirmar la predicción que, de ceñirse solo a la Astrología, sería carente de interés y emoción, y solo vendría a ser el señalamiento de un vicio personal. Y eso no es glamoroso ni del gusto de nadie. A todos nos gusta que nos digan que somos amantes fogosos y apasionados, pero no lujuriosos. Eso suena muy feo y no es “comercial” para el astrólogo de oficio.
     Someterse a la confección de una carta astral es un asunto que debemos encarar con mucha seriedad, en busca de pistas que podamos identificar con lo que somos. Pero para eso debemos ser honestos y estar dispuestos a enfrentar las cosas feas que todos llevamos por dentro. El horóscopo nos puede ayudar mucho a descubrir ciertos rasgos de nuestra personalidad verdadera, no de la máscara que hemos inventado para sentirnos bien. Claro que esta carta NO es la genérica que sale en las revistas del corazón o los periódicos. Una Carta Astral bien confeccionada por un astrólogo que sepa de verdad y que no ande en busca de congraciarse con sus clientes, nos puede ayudar mucho en asuntos de salud, pues nos da líneas generales acerca de nuestras debilidades físicas. Y eso es un hecho estadístico. Pero en lo que nos puede ayudar más es en la investigación de nuestro carácter, lo más importante de la vida. Seguiré con este tema.
Astrologescamente
                                   RIS

152 El Raventós

152  “LA CHISPA”

Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”

EL TEATRO RAVENTÓS y LA ASAMBLEA

      Hasta dónde mis recuerdos pueden bucear en el pasado, quizás a los cinco o seis años, allí empiezan a formarse mis primeras imágenes del teatro Raventós. Eso fue en los años cuarenta y pico, antes de la revolución del cuarenta y ocho. Recuerdo que los domingos iba a la matinée de este señorial teatro que tantos recuerdos me trae. Era de una elegancia refinada y con un claro aire europeo. Se iba a él “de saco”, como al Teatro Nacional; al menos esa era la costumbre en un San José que era mucho más frío, más elegante y mejor vestido, pese a la generalizada pobreza de aquellos años. Sin embargo, era una pobreza que no pesaba como lápida sobre la gente, pues casi todo el mundo tenía lo necesario para una subsistencia frugal en la que nadie tenía mayores pretensiones. La gente pobre no quería tener teléfono, y a nadie le “hacía falta el carro”. Nadie iba de “shopping” a Miami o Panamá. Tampoco querían tener refrigeradoras. Un cajón hermético con una marqueta de hielo, era la máxima ambición de la familia. El azúcar tenía siglos de costar como quince céntimos la libra; lo mismo que el tiquete de tranvía. Tiempos de pobreza, pero de relativa felicidad. Y pese a la guerra que desgarraba a Europa, aquí solo llegaban las noticias con semanas de atraso, en las cuales se contaba cómo iba el asunto. Por dicha no había televisión que nos inquietara, y las películas que decían algo sobre la guerra, empezaron a llegar de 1946 en adelante. Y los que no iban al cine, no veían el “Newsreel” en donde se contaban los partes de guerra. Así que todo el mundo era feliz. Casi.
Otra cosa muy importante es que los políticos no eran ladrones. No al menos que yo lo sepa; eran caballeros que iban por la calle como cualquier ciudadano, y eran queridos y respetados. No había “asesorías políticas”, quizás porque el país era muy pobre. Los elegantes policías vestidos de saco azul con botones de lata amarilla, eran gentiles y preocupados por la gente y el orden; eran auténticos “gentlemen” como sacados de Scotland Yard o la Sureté. El Raventós es testigo de esa era de caballeros. Él es de esa época gloriosa de la Patria; se edificó bajo el espíritu de esa gente sana y honesta, que preferían la muerte antes que un baldón sobre su nombre. Era preferible el destierro antes que una mancha sobre el nombre familiar. A ese Raventós iba yo de niño. En una ciudad en la que se podía andar tranquilamente por las calles; sin miedo al hampa ni a la policía. De esa época es el Raventós. Es por eso que cuando empezó la corrupción y la desvergüenza en casi todos los estratos de nuestra sociedad, hizo como los bonzos del Asia: se incineró.        Prefirió la muerte, antes que vivir entre gente sin honor y sin justicia.
      Años después se le revivió, se le dio un segundo aliento e incluso se le cambió el nombre por el de un ilustre hombre de las artes, un orgullo nacional de la lírica: Melico Salazar. Pero eso no bastó, pues la carcoma ha seguido corroyendo sus entrañas, y parece que ya no tiene fuerzas para vivir, por más que lo maquillen y traten de que vuelva a su esplendor de antaño. Simplemente quiere morir; desea ser demolido y refugiarse en el olvido. En el mismo en el que los políticos de ahora han sepultado la memoria de todos esos próceres y grandes hombres que, desde sus tumbas, se revuelcan avergonzados por los actos de las camarillas de pillos que han tomado el poder para su único beneficio y para perpetuar la injusticia en contra de un pueblo bueno; pero que a fuerza de recibir garrote y malos ejemplos de sus líderes, también se está torciendo.
     Es posible que le pase lo mismo que al edificio de la Asamblea Legislativa, al que también la vergüenza está destruyendo. La gente puede creer que solo son casas de piedra y sin vida alguna. Pero están equivocados; tienen existencia propia, poseen recuerdos de buenas épocas, cuando los hombres que vivieron y lucharon dentro de ellos, eran hombres de verdad; auténticos patriotas cuyo único norte era el bienestar del pueblo, la grandeza de la Patria y el honor de sus líderes. ¡Cuánta vergüenza deben sentir muchos de los retratos que engalanan las paredes de la Asamblea! ¿Qué sentirán los del doctor Castro Madriz, don Otilio Ulate, el doctor Calderón Guardia, don Francisco Orlich y otros grandes caballeros que dirigieron a esta nación con alma, voluntad y carácter de patricios? ¿Saben el significado de la palabra HONOR sus actuales inquilinos? ¿Tienen alguna noción real de lo que significa ser Legislador, representante del PUEBLO?
     Es posible que tengamos que hacer otra Asamblea, en otro sitio, con otras piedras. Talvez así, nueva y desconocedora de la Historia Patria, pueda familiarizarse con facilidad con sus nuevos moradores; y ya que no tendrá puntos de comparación, estará en armonía con ellos.
    Así le está pasando a nuestro querido Teatro Raventós. Después de una larguísima agonía (en su sentido de agoné=lucha), parece que empieza a rendirse; su estructura se está pulverizando y está a punto de desplomarse. Sin importar los repellos ni las manos de pintura que le pongan. Uno de los pocos edificios emblemáticos de la ciudad, lo está carcomiendo la suciedad, la vibración, el ruido y la contaminación de esa calle infernal llamada avenida segunda. Salvemos al Teatro Raventós. Que se cierre el tráfico vehicular de sus alrededores, para que esos gases venenosos dejen de socavar su estructura ya dolida lo suficiente por la pena que siente. Ambos, el Teatro Raventós y la Asamblea, se están cayendo de vergüenza.
     Si le gustó esta “Chispa” y le interesa el destino del Teatro Raventós (Melico Salazar), hable con sus amigos; hágala circular por la Internet y talvez, entre todos, podamos hacer algo por esa joya de nuestra historia urbanística, cultural y social.
Teatralmente
RIS

124 Aplican restricciones

124    “LA CHISPA”                                      (11 junio 2004)

Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”

APLICAN RESTRICCIONES

    Algunos siglos de la historia se han distinguido por ciertas características que los han marcado en forma distinta. Otros han sido anodinos por completo; pero el siglo veinte (XX) será recordado como el Siglo de la Publicidad. Durante esta centuria, la publicidad alcanzó cumbres insospechadas, hasta el punto en que nadie hace nada si no es guiado por una publicidad aplastante que invade todas las actividades humanas, incluso aquellas que se consideran “íntimas” de las personas. La Publicidad ha hecho que ahora se discuta públicamente y con un desparpajo extraordinario, cuál papel higiénico es más absorbente, de mejor olor (¿?) y de textura más fina al ponerse en contacto con el ano. Y lo de los tampones y toallas sanitarias de las mujeres, se discute en la televisión abiertamente y sin ninguna delicadeza. Dichosamente todavía las demostraciones se hacen en azul, sin haber llegado el rojo al río.
     Se cruzaron todas las líneas del pudor con tal de vender lo que sea. Se hacen desvergonzados anuncios de coloridos y apetitosos condones con pelitos, burbujitas y autolubricados. Y sin ningún recato se ofrece a los viejos la Viagra y otros productos milagrosos, como si se tratara de medicinas contra el reumatismo y otros males propios de la senectud. Algunos de estos productos eróticos aseguran que funcionan solo cuando es necesario, “cuando el momento es adecuado”. Es decir, no actúan a lo loco ni en momento inoportuno. ¡Vaya magia! Se anuncia toda clase de mercancía contra la frigidez femenina, la cual incluye lubricantes vaginales y toda una oleada de productos de esa categoría, dedicados al amor. En fin, no hay nada que no caiga bajo el dominio de la PUBLICIDAD.
    Ser publicista de oficio, se convirtió en una de las grandes carreras profesionales, lo cual ha propiciado la formación de legiones de estos brujos en ese arte que ha alcanzado ribetes de ciencia y de magia. No hay espacio de la mente humana que no haya sido hurgado por estos alquimistas de la propaganda; incluso han experimentado con el umbral de la conciencia para conducir a las masas (sin su consentimiento) al consumo de productos que no solo son innecesarios, sino perjudiciales, como el cigarrillo y el licor. De todo inventan. Es increíble la creatividad de esos individuos en la creación artificial de necesidades hogareñas y del individuo. Nadie compra, vende, alquila, consume, cree, acepta o rechaza algo si no es mediante el tamiz de la PUBLICIDAD. Si las encuestas dicen que ese hombre será un buen presidente, votamos por él. Si las encuestas afirman que tal equipo será campeón, apostamos por él. El hombre ha renunciado a su capacidad de razonar por su propia cuenta, y admite automáticamente y sin demostración alguna, que aquellos que hacen los “estudios de mercadeo y publicidad” saben qué es lo que le conviene. El juicio ha claudicado ante su señoría la PUBLICIDAD. Si algo no está en las “Páginas Amarillas”, no sirve y no se debe comprar. Pero si la pintura tal, la “buena” para nuestro “climita”, sale a cada rato en la radio y la televisión, debe de ser buena, aunque nos aplique restricciones.
“Compre la pintura Pintarrica, que no es made in no sé dónde. Esta sí le protege de nuestro climita. APLICAN RESTRICCIONES”. Y es aquí en donde salta el peine, o el título de esta “Chispa”. ¿Puede alguien explicarme qué diablos significa: “aplican restricciones”? “Le damos crédito de inmediato en su equipo de cómputo, sin prima y sin fiador. APLICAN RESTRICCIONES”. “Nuestro restaurante es la carga, la mejor comida del país, visítenos y convénzase con su propio paladar. APLICAN RESTRICCIONES”.
      De todo inventan los publicistas, y no importa que una ley anodina pretenda aplicarles restricciones en cuanto a la propaganda del cigarrillo y el licor. Aunque tengan que poner el inocuo rotulito: “Fumar es dañino para la salud” o “el guaro da goma”. El efecto subliminal de la propaganda de estos venenos es mucho más efectivo que la advertencia de su peligro. Las imágenes sensuales de bellos-as modelos semi desnudos-as a la orilla de la playa, fumando o tomando cerveza en posiciones de obsecuencia sexual, son un impacto imborrable en la mente de los jóvenes, viejos o lo que sea. APLICAN RESTRICCIONES.
La propaganda subliminal, prohibida en muchos países, es aquella que funciona en forma insidiosa, con el desconocimiento conciente de la víctima de ella; está diseñada para que se aloje en el umbral de la conciencia y allí germine y produzca sus efectos deletéreos. Esa parte de nosotros no acepta ni rechaza prima facie, simplemente guarda. Y luego, hace posible que estos mensajes emerjan a la conciencia como órdenes o convicciones provenientes de ese reservorio de la personalidad. APLICAN RESTRICCIONES.
       Esa frasecita, una de las últimas y más efectistas que han sacado los publicistas del cajón de novedades de su arsenal, sí nos ha sorprendido. Se parece al cuento del cocinero que tomaba una gran cantidad de mantequilla para untarle al pan; pero en la segunda pasada del cuchillo, se la quitaba casi toda. ¿Qué significa “aplican restricciones”, el último grito de la moda publicitaria? A veces parece una amenaza: que no nos van a vender lo que nos ofrecieron, o bien, que nos lo van a vender con limitaciones y sin la garantía ofrecida. ¿Nos van a restringir su uso o la calidad, la duración de la garantía o qué? Si yo pago por algo, nadie tiene derecho de aplicarme restricciones de ninguna clase. ¿Qué demonios significa esa estúpida frase que ha sembrado el desconcierto en los probables clientes? ¿Quién y en virtud de qué, es el que determina qué “restricciones me aplica”? Yo no admito que vendedor alguno, al que le pago por lo que adquiero, me aplique restricciones relacionadas con el bien que he comprado.
Esta vez creo que los brujos de la Publicidad la regaron. El tono conminatorio de ese anuncito me produce recelos y desconfianza, pues me induce la idea de que puedo ser perjudicado a capricho por el que me vende algo. Siento que me coloca en posición de ser “restringido” en mis derechos por un comerciante al que le estoy pagando por sus servicios.
      No sé que pensarán los demás, pero a mí me da mala espina el hecho de que alguien a quien le pago por un servicio o mercancía, tenga la facultad y se reserve el derecho de “aplicarme restricciones” según su exclusivo criterio. Y aunque es posible que estas restricciones sean aplicables en los servicios al crédito, como es lógico, ¿a qué viene la idea de estar amenazando así a los probables clientes, que son el alma de todo negocio y, por lo tanto, deben ser los chineados del comerciante y los publicistas?
     No admito que me amenacen con “aplicarme restricciones” en ningún comercio. Si yo pago, soy quien puede aplicar las restricciones. Y a todos los que hacen ese anuncio, los voy incluyendo en mi “lista negra” para no comprarles nada.
    Es posible que sigan aplicando ese desconsiderado lema publicitario, pero si fueran más listos, lo eliminarían. Dicen los hindúes que: “No se ofende al cocodrilo antes de cruzar el río”. Y yo digo: tampoco se amenaza al cliente ANTES DE QUE LO SEA.
     Por último, les pido a los que saben, que me saquen de la ignorancia y me expliquen qué significa: “aplican restricciones”, y qué necesidad hay de ese agresivo anuncio antes de haber atrapado al cliente.
Restrictamente
RIS.

6 LA MUJER DEL CÉSAR

6    “LA CHISPA” 

Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”.

LA MUJER DEL CÉSAR

       Los gobiernos pueden ser malos; la Oligarquía un cáncer incurable; los políticos y burócratas una lacra social; pero todo eso no tendría importancia, porque en último término, bien podemos decir: ¡qué carajo!, solo son simples mortales capaces de cuanta ruindad es posible. ¡Pero otra cosa es la Iglesia! Los hombres podemos perder la fe en los hombres; de hecho, ya solo nos queda muy poca o ninguna. Pero siempre hemos tenido el amparo seguro y firme de la única institución social que jamás había sido cuestionada moralmente en nuestro país: la Iglesia. Pero ahora resulta que ese último bastión de la integridad y rectitud costarricense se encuentra en la palestra; herida mortalmente su confiabilidad, y en tela de juicio la probidad de algunas de sus autoridades. ¿Se trata solamente de buscar y señalar culpables de los recientes escándalos de la Iglesia y sus aventuras radiofónicas? ¡Claro que no! Se necesitan medidas mucho más drásticas que eso, pues tal actitud vendría a ser igual a la que, en política, se utiliza con los corruptos: se les señala, se les hace un pequeño alboroto periodístico y luego se esperan los cuatro años de rigor para que su delito “prescriba” y salgan en libertad, aunque continúen siendo reos morales ante la ciudadanía. Ese no puede ni debe ser el procedimiento empleado por la Iglesia para recuperar el respeto y la confianza de los feligreses. La Iglesia no puede convertirse en prisionera del juicio ético de los ciudadanos, por culpa de algunos de los miembros de su jerarquía. Jamás la Iglesia se había apartado de sus principios cardinales y nunca había permitido el “estrellato” periodístico o televisivo de sus sacerdotes. Tampoco ha sido su costumbre establecer acusaciones absolutas y condenatorias en contra de nadie, pues sus líderes modernos saben muy bien que esa etapa inquisitoria quedó archivada siglos atrás. La Iglesia siempre ha sido cautelosa, prudente, ecuánime, sin exabruptos ni poses mesiánicas o apocalípticas. Y es debido a esa serenidad, equilibrio y a esas características ecuménicas, que resulta confiable para unos y otros; incluso para aquellos que la juzgan “tibia” y que no comulgan con la totalidad de sus postulados o con sus enfoques sociales.
      Bien sabemos que la violencia verbal solo puede engendrar consecuencias de su misma naturaleza; y quien hace uso de ella no puede alegar, moralmente, inocencia ante los resultados directos o INDIRECTOS de sus acciones y palabras, sobre todo cuando estas han estado cargadas de improperios o términos que pongan en duda la honorabilidad de las personas, o que simplemente las incomode. No existe, pues, la inocencia total ante las consecuencias indeseadas cuando ha mediado alguna provocación, por ingenua que parezca. Y en este afer radial de la Iglesia, NO SOLO SE ESTÁ JUZGANDO DELITOS ORDINARIOS PENABLES POR LA LEY, SINO LA RESPONSABILIDAD VINCULANTE ENTRE UN INDIVIDUO Y LA IGLESIA COMO UN TODO, con los lamentables sucesos que culminaron con la muerte de un ser humano. No es solo un individuo como ciudadano común el que está en el banquillo del tribunal de la consciencia pública, sino la Iglesia como totalidad. Este vulgar asunto de los dimes y diretes, acusaciones y contraacusaciones entre “Radio María” y “La Patada” y sus respectivas “barras”, nunca debió alcanzar los niveles a los cuales llegó, porque cuando uno no quiere, dos no pelean. Y ese uno debió de ser la Iglesia. La jerarquía de esta tenía que haberle puesto punto final a esas majaderías a tiempo; llamar a cuentas al señor Calvo y salirse de esas actividades comerciales que ya no le van bien.
    Monseñor debe estar consciente de que NO SE PUEDE SACRIFICAR A TODA LA IGLESIA por los delitos de uno o dos de sus integrantes, pues en la misma esencia de la doctrina cristiana se encuentra aquel precepto que dice: “aparta la fruta podrida de la sana”. Y otro que señala que: “si un miembro de tu cuerpo te es causa de pecado, arráncalo y arrójalo de ti”.
Monseñor sabía, según se desprende de sus propias palabras publicadas en la prensa, que algo turbio había en los manejos económicos y radiofónicos del señor Mainor Calvo, Y NO LE PUSO REMEDIO A TIEMPO. Haberle puesto término a una aventura que se había salido de la ortodoxia de la iglesia católica, no solo era facultad de Monseñor, sino su INSOSLAYABLE OBLIGACIÓN MORAL. “Radio María” se había convertido en un juguete demasiado peligroso en manos del señor Calvo, y en algo así como una especie de feudo particular desde el cual, como Juan el Bautista, se dedicaba a regir y juzgar la moral de los ciudadanos que no le gustaban por alguna razón, olvidando el precepto evangélico que dice:
“No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados” Lucas VI-37
     En una sociedad que se precia de ser respetuosa con la conducta y pensamiento de los demás, la posición de “Radio María” era casi tan peligrosa como “La Patada” del señor Medina. Pero mientras este último sólo se involucraba a sí mismo en sus denuncias y acusaciones, el señor Calvo comprometió a TODA la Iglesia en sus aventuras radiofónicas. Y eso NO DEBIÓ PERMITIRLO la jerarquía eclesiástica. Pero como lo hizo y fue tolerante, entonces sí hay culpables y sus cabezas son muy visibles: el señor Calvo por su desmesura y arrogancia mal disimulada, y Monseñor Arrieta por habérselo permitido. La Iglesia Católica NO es una tribuna política que deba servir para el lucimiento personal ni como trampolín de las ambiciones de nadie, sin importar las razones que puedan aducirse. No es la Iglesia ni ninguno de sus miembros, los jueces de la sociedad; ni ella colectivamente, ni sus ministros en forma individual, pueden arrogarse el derecho de establecer juicios morales en contra del prójimo. La Iglesia es la Gran Mediadora para lograr la fraternidad, y no una puya clavada en el ijar de la sociedad para producir VIOLENCIA Y SEPARATISMO. Y en eso se había convertido “Radio María” entre otras cosas, sin importar lo que digan sus más exaltados e innumerables “fans” y defensores de oficio.
     Que la policía no pueda probar vínculo alguno entre los miembros de la jerarquía de la Iglesia y la muerte del señor Medina debe ser IRRELEVANTE para la Iglesia, pues para ella no se trata de un delito común o político en donde solo basta la marrullería o el silencio oficial de los funcionarios o de los abogados, para obtener o no la exoneración. Y aunque este es un procedimiento común y válido entre los ciudadanos civiles, NO LO ES PARA LA IGLESIA, pues a esta no le basta la absolución oficial, ya que ella es semejante a la mujer del César. Lo que la sociedad se pregunta en este momento no es si un sacerdote tuvo o no que ver con la muerte de un ser humano, sino ¿cómo es que la Iglesia permitió que las cosas llegaran hasta ese punto sin retorno, que hizo posible establecer relaciones de causa y efecto entre los problemas personales de los señores Calvo y Medina, y la actitud de la Iglesia en general? ¿Y cómo es que un subalterno dentro de esa rígida Jerarquía actuaba como moro sin señor, repartiendo anatemas a diestro y siniestro desde esa atalaya llamada “Radio María”? Sin embargo, no es un sacerdote independiente el que está ante el juicio de la CONSCIENCIA PÚBLICA sino la Iglesia como un todo, la que se encuentra implicada moralmente en esos sucesos y, por ahora, sobre ella pesa un gran manto de duda y desconfianza de parte de esa feligresía a la que tanto se debe. Y ese es un lujo que no puede permitirse en estos tiempos; pues como dice el título de este artículo, “LA MUJER DEL CÉSAR NO SOLO DEBE SER LA ESPOSA, SINO QUE DEBE PARECERLO”. Y aunque el daño recibido por la Iglesia es enorme, confiamos en las grandes reservas morales de esta para que vuelva a ocupar ese sitial de honor que siempre ha tenido dentro de nuestra sociedad; sin manchas y sin cuestionamientos colectivos o individuales. Pero para ganarse nuevamente esa confianza de los creyentes e incrédulos, no debe utilizar estratagemas de tipo oficial o dogmáticas, sino que debe dar pruebas fehacientes de su sincero deseo de asumir nuevamente la cabeza del rebaño y, sobre todo, de que es merecedora de ese honor. Tampoco se trata de dar un maquiavelesco compás de espera mientras el pueblo olvida, táctica muy manida y propia de la política. Y en este caso tan especial, la Iglesia debe imponer una separación inmediata e irrevocable a todas aquellas personas que, moralmente, están implicadas en forma directa o indirecta en la aciaga aventura de “Radio María” y todas las funestas consecuencias que trajo. Desde la más alta autoridad, hasta el más humilde monaguillo.
    Monseñor debe saber cuál es la frágil posición actual de la Iglesia ante el juicio de los católicos y de la sociedad en general. Tampoco debe restarle importancia a la opinión de las congregaciones protestantes, pues estas han hecho su agosto con los escándalos provocados por la Iglesia con sus aventuras radiofónicas, televisivas y todo el alboroto subsecuente. Esta falla moral de algunos miembros de la Iglesia ha sido la ambrosía de ciertos grupos que, solapadamente, han sido sus enemigos tradicionales, y cualquier cosa que la desprestigie es celebrada apoteósicamente por ellos. No se debe permitir que los verdaderos enemigos de la Iglesia hagan fiesta con este desliz QUE NO ES DE LA IGLESIA, sino de unos pocos individuos. Y aunque se me antoja como un atrevimiento sin límites darle un consejo a tan preclaro Sacerdote y Guía del rebaño nacional cristiano, no resisto la tentación de decirle que este asunto no se cerrará con solo dejar que el tiempo pase; la Iglesia está en crisis por culpa de unos pocos. ¡Que no se nos pudra todo el canasto de frutas!
      Monseñor, usted tiene la solución y sabe perfectamente cuál es. Confiamos en que, para bien de la Iglesia, y para que esta vuelva no solo a ser, sino a parecer la esposa de Cristo, no le tiemble la consciencia para tomar las decisiones que DEBE tomar.
RIS

235 La guerra de los culos

235   “LA CHISPA”

Lema: “En la indolencia cívica del ciudadano, se fundamentan los abusos del Poder”

“LA GUERRA DE LOS CULOS”
      La “tetomanía” ha sido uno de los grandes vicios de los norteamericanos. Y no porque el tamaño más o menos grande de los pechos de las mujeres les proporcionen algún plus a sus aberraciones sexuales, sino por causa de otra de sus manías: “Lo más grande del mundo”. Para ellos todo tiene que ser “lo más grande del mundo” y estar dentro de los Estados Unidos. Con Carol Dodas se inició y alcanzó la cumbre esa obsesión gringa por las tetas gigantescas, reales o infladas con silicona. Ver un busto descomunal es una especie de morbosidad compulsiva para esa gente, y de la cual, también han contaminado al resto del mundo. Pero hay algo de lo quién sabe por qué, se habían olvidado incluir en sus listas de fetiches: los traseros de las mujeres. Quizás se deba al mandato cinematográfico que consideraba “inadecuado” tener un nalgatorio muy llamativo. De esa manera, las posaderas aplastadas de las actrices se convirtieron en el estándar de Hollywood. Incluso bellezas increíbles como Elizabeth Taylor fue una mujer de culo plano. Era la norma del cine que se convirtió en genética en las mujeres gringas. El patrón del cine era: rubias, cara linda, labios finos, ojos azules, busto pequeño, piernas largas y trasero romo. Y cuanto más flacas, mejor. Casi la antítesis de lo que son las mujeres latinas. Pareciera que esa serie de requisitos fue diseñada para excluir a nuestras hembras del cine mundial. Tener el rabo como las latinas, era un delito imperdonable en la Meca Californiana. Y es por eso que muchas estrellas latinas nunca encontraron cabida dentro de ese estricto y cerrado esquema de la belleza nórdica.
   Pero de repente se dio el milagro y nuestra “venganza”; y ya las gringas con el fondillo prominente se sintieron en libertad no solo de enseñarlo, sino en hacer alarde de él. Ese prodigio anatómico se llama Jennifer López, la Bestia de Puerto Rico. Ante la insolencia de tan descomunal “backside”, los gringos se quedaron con la boca abierta; se vino al suelo toda la reglamentación prohibitiva y se desató la fiebre por los “megaculos”. Dejó de ser un delito tener un “big ass” como dicen ellos, y la locura por el “look” J. Lo, invadió Norteamérica. Incluso el comercio se vio afectada por el ciclón puertorriqueño, pues aquellos maniquíes de nalgas rectas para lucir ropa para gringas chatas, desaparecieron de los escaparates para ser sustituidos por muñecas culonas como Jennifer. La revolución que esta latina ha producido en los Estados Unidos ha sido más impactante que la Guerra del Golfo. No hay quién no tenga que ver con la “popa” de J Lo, incluso la Casa Blanca. Y cuando hizo su desfile en la gala del Oscar con aquel increíble vestido, se paralizó el latido cardíaco de millones de hombres en todo el mundo. Fue un espectáculo aterrador que desconcertó a todos; incluso al pobre David Duchovny que no hallaba qué hacer ante la presencia de semejante criatura, con aquel vestido que, todos deseábamos se le despegaran los pedacitos de “tape” que lo sostenían.
     Hubo un suspiro largamente contenido por las gringas de grandes pompis; al fin no sería motivo de vergüenza o fuera de lo “legal”, ser poseedoras de un esplendoroso trasero. Jennifer es para las gringas nalgonas, lo que Washington a la libertad de los gringos. Pero ¿fue ese el fin de la historia? Desde luego que no. Estos no soportan ser abatidos en ningún campo. Así se trate de jugar chumicos o de ser los primeros en llegar a la luna. O ser los vencedores en “la guerra de los culos”. Dudaron, discutieron en el Pentágono, el Congreso y la Casa Blanca, cuál debía ser la respuesta ante el peligro avasallador de esa ricura que estaba desquiciando la mente de todos los yanquis. Esa dama era una amenaza peor que Bin Ladden, pues ya había desequilibrado a todos los varones de esa nación, incluyendo a Ben Aflek, y creado un “thriller” peor que el de la Mellizas. ¿Qué hacer ante ese peligro latino que les estaba haciendo ver a los norteamericanos las cosas bellas que hay en esta parte de la América olvidada? De repente, los valores de la anatomía morena se dispararon a las nubes en la Bolsa de los ídem del cine. Selena, Jennifer, Shakira, Salma, Cameron, la Mendes, la Longoria, Talía y muchas bellezas más, empezaron a ser el objetivo de las escrutadoras miradas de la CIA, el FBI, el Pentágono y la Casa Blanca como posibles terroristas y socavadoras del orden público estadounidense.
      Había que responder ante ese ataque latino y neutralizar las armas de destrucción masiva con las que estas mujeres estaban poniendo en peligro la Seguridad Nacional de Amerrica. Y su respuesta fue terrible, contundente y formidable. Fabricaron un clon modificado de Yey Lo que se llama Jessica Biel, un monstruo que detiene el aliento y nos deja los ojos cuadrados. Es soberbia, despampanante y asesina; tan letal como una cobra o un tiburón blanco. Yo la tengo de trasfondo en mi computadora, en vestido de baño, con sombrerito de paja, anteojos oscuros; con un dedito en la boca y viendo hacia el horizonte en forma ingenua como si no estuviera haciendo nada malo. Como si fuera inocente del crimen que comete con su figura y su trasero embrujador y fuera de serie. Alguien debería arrestarla, ponerle un cinturón de castidad y vestirla con un camisón de los que usaba Demis Roussos. Además, prohibirle por completo que se ande exhibiendo en paños menores y causándole taquicardia a tantos hipertensos como el que escribe estas notas.
      No se puede negar que la respuesta de la Casa Blanca ha sido adecuada al ataque de J. Lo. Sin detenerse a considerar los daños colaterales, nos lanzaron una bomba humana capaz de producir estragos impredecibles en nuestras defensas. Pero como buenos catadores les decimos: Muchas gracias por Jessica Biel, bienvenida sea ella y todas las de su especie. Gringas así, benditas sean. “La guerra de los culos” ha empezado, y todos seremos beneficiados por ella.
Anatómicamente
RIS.